domingo, 30 de noviembre de 2008

Un regreso, portugués, con Godinho

Aunque ahora, por motivos laborales, poco tengo que viajar a Portugal –sólo IKEA, outlets y ferias varias-, como al principio, un recuerdo melancólico, de un tema de Sergio Godinho, rescatado de la última mudanza, y que, 36 años después, sigue emocionando, al margen de idiomas, estados o situaciones.

Aunque su ritmo no encaja en la cadencia habitual de las entradas musicales del blog, quizás, quizás, a partir de su vigésima escucha, puede enganchar.

Como siempre, con su letrita, tomada de www.vagalume.pt, un referente a imitar.

A noite passada acordei com o teu beijo
Descias o Douro e eu fui-te esperar ao Tejo
Vinhas numa barca que não vi passar
Corri pela margem até à beira do mar
Até que te vi num castelo de areia
Cantavas "Sou gaivota e fui sereia"
Ri-me de ti: "Então porque não voas?"
E então tu olhaste
Depois sorriste
Abriste a janela e voaste

A noite pasada fui passear ao mar
A viola irmã cuidou de me arrastar
Chegado ao mar alto abriu-se em dois o mundo
Olhei para baixo, dormias lá no fundo
Faltou-me o pé, sento que me afundava
Por entre as algas teu cabelo boiava
A lua cheia escureceu nas águas
E então falámos
E então dissémos
"Aqui vivemos muitos anos"

A noite passada um paredão ruiu
Pela fresta aberta o meu peito fugiu
Estavas do outro lado a tricotar janelas
Vias-me em segredo ao debruçar-te delas
Cheguei-me a ti, disse baixinho "olá"
Toquei-te no ombro e a marca ficou lá
O Sol inteiro caiu entre os montes
E então olhaste
depois sorriste
Disseste "Ainda bem que voltaste"


Anoche me desperté con tu beso
Descendías el Duero y fui a esperarte al Tajo
Venías en una barca que no vi pasar
Yo corrí por la orilla hasta el borde del mar
Hasta que te vi en un castillo de arena
Cantabas "Soy una gaviota y fui sirena"
Me reí de ti: "Entonces ¿por qué no vuelas?"
Y entonces miraste
Después sonreíste
Abriste la ventana y volaste

La noche pasada fui a pasear al mar
La hermana guitarra se encargó de arrastrarme
Llegado al mar adentro, se abrió en dos el mundo
Miré hacia abajo, dormías allá en el fondo
Me faltó el pie, pensé que me hundía
Entre las algas tu pelo flotaba
La luna llena oscurecó en las aguas
Y entonces hablamos
Y entonces dijimos
"Aquí vivimos muchos años"

La noche pasada se derrumbó un muro
Por la ventana abierta mi pecho escapó
Estabas del otro lado, a tejer las ventanas
Me veías en secreto al reflejarte en ellas
Me acerqué hasta ti, dije en bajo "hola"
Te toqué en el hombro y la marca quedó ahí
El sol entero cayó entre las montañas
Y entonces miraste
Después sonreíste
Dijiste "Qué bien que volviste”

Y Dios creó al hombre...

Otra despedida, con Anatomía de Grey

“Pase, pase”, le dijo la enfermera.

Atravesaron un largo pasillo, hasta llegar a una puerta con una ventanilla a la altura de los ojos, desde donde se veía la habitación.
“Está bien, estabilizado y tranquilo, durmiendo”, explicó.

Era el mismo de siempre, aún con la máscara de oxígeno mantenía esa mirada tranquila, incluso con los ojos cerrados parecía sonreír y generar sosiego y seguridad.

“Está bien, en un par de días, saldrá como nuevo”, le dijo la enfermera, como queriendo acabar ese ya prolongado tiempo contemplándolo en silencio. “Bueno, al menos, hasta la siguiente crisis…”.

Y abandonó el hospital, y entró en el coche, y su joven y alto acompañante arrancó con rapidez, sin preguntar nada, mientras sonaba, a todo volumen, ese tema de “Anatomía de Grey”.

martes, 18 de noviembre de 2008

Españoles: Franco ha muerto

Hay aniversarios y aniversarios.
Hoy, 20-N, además de ser el cumple de un gran amigo, es el aniversario de la muerte del mayor dictador de la historia reciente de España, el autoproclamado claudillo.
Y aunque no me gusta la historia, es decir, la manera que unos interesados tienen de explicarnos el pasado –saludos a César Vidal, si lee este blog-, sino el futuro, hoy toca recordar.
Recordar a los muchos muertos en una guerra entre hermanos que él provocó, sublevándose a la legitimidad democrática, y a los muchos que asesinaron después, cuando ya todo el poder era suyo, en un exterminio innecesario y vil, por no hablar de la pena de muerte aplicada hasta sus últimos días. ¿Qué ahora se quieren buscar sus restos? Todo es discutible, cada uno tendrá su opinión, la desgracia es que haya pasado.

Y, sobre todo, recordar esos 40 años de ignominia, de poder absoluto, de conchabamiento con la jerarquía de la Iglesia Católica española, para reprimir libertades, incluso de pensamiento. Ese daño, esa represión, ya ha quedado en el mapa genético de nuestros mayores, y en muchos de nuestra generación, que tuvieron que sufrir una educación en colegios religiosos –opus dei, carmelitas, calasancias-, que fomentaban la sumisión y el dolor, y en los que el sexo o la felicidad eran pecado castigado incluso más allá de la vida.

Cierto que no entramos en la II Guerra Mundial –o sea, tampoco disfrutamos del Plan Marshall, así está nuestra economía-, pese a los intentos del otro bajito con bigote -¿qué estraños efectos producirá un mostacho en un enano?-.
Y que sus intentos para dejar todo “atado y bien atado” no sirvieron para nada, muy al contrario, unieron a toda una sociedad civil en un objetivo común.
Y que, al final, el Generalísimo murió como un perro, con una larga agonía. (Dejo esta primera entrada de una canción en gallego, de Bibiano, muy apropiada).

Pero nunca tenía que haber pasado.

Por eso, sólo por eso, y aunque el odio y la política debería estar terminantemente ausentes en cualquier blog –prohibido prohibir-, este recordatorio.
De mini-homenaje, y de grito para que nunca máis suceda algo así.

¡Viva la libertad!.

El secreto de la eterna juventud

Dos mayores se encuentran después de muchos años sin verse.
¡Amigo!, ¡qué bien te conservas!, parece que para ti no pasan los años. ¿Cómo haces?, dime tu secreto.
No tiene ningún secreto, simplemente no discutir.
¡No será sólo eso!
Pues no.

Cómo haces, para seguir tan enamorada?, le preguntaba una amiga, pareces más joven y radiante que nunca.
No tiene ningún secreto, simplemente confiar el uno en el otro. Nada de reproches, nada de mentiras, ése es nuestro único pacto.
¿Sólo eso?
Sí, él me enseñó a amar, haciéndome volver a ser niña, cuando era vieja y no lo sabía.
¿Y si algún día falta?
Nunca faltará, siempre estará cuando lo necesite, aunque el amor se rompa, en persona, o sonriéndome desde esa estrella que hizo mía.
Y, mirándola, recordaré tantos momentos felices juntos, todos realmente, y sonreiré también.
Y me volveré a enamorar, porque él me enseñó, y así lo querría.
Y seré feliz, inmensamente feliz,
como ya lo soy,
con él.

Silbando, the scene

Desde hace un tiempo me paso el día silbando.

Silbo al despertar, por la mañana, mientras trabajo, en las comidas, por la tarde, y en la noche me despierto con mis silbidos.

No sé por qué lo hago, o sí, pero no creo que vaya a parar pronto, aunque no me valga de nada, todo lo contrario, me genera situaciones no deseadas.

Entre las melodías que silbo, destaco ésta de Win Mertens, "The scene", descubrimiento de un amigo que hizo general subiéndola a la red, en este enlace:



(Mucho mejor que la de "silbando al trabajar", de Blancanieves, machista y financiada por la CEO, fijo).

Con ese título, me recuerda una escena vivida este domingo en un pequeño pueblo costero, que, por costumbrista y reflejo de la sensación del tiempo detenido que allí se vivía, tuve que inmortalizar en una mala foto de móvil, pero que ya me fascinó en el momento, y todavía hoy cuando la veo.

¿Será grave, doctor?

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Positivando, Always Look on the Bright Side of Life

Si existen monstruos, no hay que ir a Escocia, al lago Ness, a buscarlos: están cerca, en Inglaterra y se llaman Monty Python.
Con la excusa del estreno de la adaptación de Tricicle de Spamalot, musical basado en “Los caballeros de la mesa cuadrada”-otra buena excusa para ir a Barcelona, no todo va a ser ver Asesinos-, tomo de la increíble “Vida de Bryan” el vídeo final, “Always Look on the Bright Side of Life”. Un poco de humor para soportar el dolor que nos dejan l@s que se van para no volver.

Es un tema archiconocido, que se canta en casi todos los funerales británicos, y que tiene un fantástico fondo vital en todos los versos de su profunda letra (“Si la vida parece una bonita mierda / Es que has olvidado algo / Reir, sonreir y bailar y cantar / Cuando estés deprimido / No seas tontolaba / Junta tus labios y silba: Mira siempre el lado positivo de la vida").

Para los que no están, un hasta siempre y un tequiero, lleno de amor y reconocimiento. Para los que quedamos, a tatarear y silbar la pegadiza melodía, ya veréis como luego no hay manera de sacarla de la cabeza, como la de “Cuestión de Sexo", o el “Dame un silbidito”, de Pepito Grillo, me apunto al mensaje, pero menudo gilipollas, dicho sea de paso.