domingo, 30 de noviembre de 2008

Otra despedida, con Anatomía de Grey

“Pase, pase”, le dijo la enfermera.

Atravesaron un largo pasillo, hasta llegar a una puerta con una ventanilla a la altura de los ojos, desde donde se veía la habitación.
“Está bien, estabilizado y tranquilo, durmiendo”, explicó.

Era el mismo de siempre, aún con la máscara de oxígeno mantenía esa mirada tranquila, incluso con los ojos cerrados parecía sonreír y generar sosiego y seguridad.

“Está bien, en un par de días, saldrá como nuevo”, le dijo la enfermera, como queriendo acabar ese ya prolongado tiempo contemplándolo en silencio. “Bueno, al menos, hasta la siguiente crisis…”.

Y abandonó el hospital, y entró en el coche, y su joven y alto acompañante arrancó con rapidez, sin preguntar nada, mientras sonaba, a todo volumen, ese tema de “Anatomía de Grey”.

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