lunes, 30 de noviembre de 2009

Javier María Ceballos, apareció

Telegrama con motivo de la boda de un viejo amor

Señora,
efectivamente, hasta en las bodas más vigiladas
aparece siempre un desconocido sin corbata
con una lágrima en el ojal.
Deseo que seas locamente amada.

Costó, rondaba en mi cabeza como esos nombres, esas palabras que sabemos que sabemos pero no nos salen. Y apareció, no podía ser de otra manera.

Vino, años después, a mi mente y a nuestro chat diario, antes de la primera cita. Nada es casual. Y desde su adiós, me rondaba. No recordaba el autor, lo asociaba con Luis Antonio de Villena, pero no. Es Javier María Ceballos, plagiador del diario La Verdad Digital, de su "Bufes, Vida Mía", y aquí queda. Al final, era cierto, desde el principio intuía el inevitable adiós, por eso el no mirar al futuro, por eso, mirada positiva, cómo sería el dolor si así no hubiera sido.

Descubri-miento

Hoy, navegando, un descubrimiento.

Sólo leí un post, no miento, tengo el blog en marcadores, digo favoritos.

domingo, 29 de noviembre de 2009

Xaquín Marín, another one



Ya estuvo aquí, pero no por haber estado va a dejar de volver. Lo bueno, y en humor gráfico gallego, para mí Xaquín Marín es el mejor, nunca cansa, todo lo contrario, sorprende cada día. Aunque tenga temporadas menos buenas, no es por reconocimientos de tiempos pasados, sino por convergencia de pensamientos, que siempre estará, aunque no se le vea, aunque no se prodigue, aunque no quiera estar.

Cualquier noche puede salir el Sol


Cualquier noche puede salir el Sol

Hace una noche clara y tranquila, está la luna que da luz,
los invitados van llegando y van llenando toda la casa
de colores y de perfumes.

Hete aquí a Blancanieves, Pulgarcito, los Tres Cerditos
el perro Snoopy y su secretario Emilio, y Simbad,
Ali babá y Gullivert.

Oh, bienvenidos, pasad, pasad, de las tristezas haremos humo
mi casa es vuestra casa, si es que hay casas de alguien.

Hola Jaimito, y doña Urraca, y Carpanta y Barbazul,
Frankenstein y el Hombre Lobo, el conde Drácula y Tarzán,
la mona Chita y Peter Pan,
la señorita Marieta del ojo vivo viene con un soldado,
los Reyes de Oriente, Papa Noel, el pato Donald y Pascual,
la Pepa Maca y Superman.

Buenas noches señor King Kong, señor Asterix y Taxi-Key,
Roberto Alcázar y Pedrín, el Hombre del Saco y Patufet,
Señor Charlot, señor Obélix,
Pinocho viene con la Moños cogida del brazo,
está la mujer que vende globos, la familia Ulises
y el Capitán Trueno en patinete.

Y a las doce han llegado la hada buena y la Cenicienta,
Tom y Jerry, la bruja Calixta, Bambi y Moby Dick
y la emperatriz Sissí,
y Mortadelo y Filmeón, y Guillermo Brown y Guillermo Tell,
la Caperucita roja, el Lobo Feroz y el 'Caganer'
Cocoliso y Popeye.

Oh, bienvenidos, pasad, pasad, ahora ya no falta nadie,
o quizás sí, ya me doy cuenta que sólo faltas tú,
también puedes venir si quieres, te esperamos, hay sitio para todos
el tiempo no cuenta, ni el espacio, cualquier noche puede salir el sol.

¿Qué sabe nadie?

Nadie sabe nada sobre el amor. Con esa necesidad humana de clasificar y conocer todo, se ha elaborado una ingente cantidad de estudios, pero ninguno resuelve esa duda universal. Unos hablan de atracción entre contrarios, otros sobre menos prosaicas teorías economicistas de intercambio, otros sobre mera compatibilidad química y hormonal. Y así, una pléyade de teorías, no digamos literatura, al respecto.

Yo mismo he intentado saber qué tenían en común las mujeres que he amado, y no he encontrado esa regla, ese leif motiv, ese aspecto común. Lo que sí tengo muy claro es que, aunque tarde, he sabido cuando estaba enamorado. Y creo que ella también, aunque nunca lo haya reconocido, incluso haya repetido, como Judas, tres veces, lo contrario. Ya sabéis, hasta lo más disparatado, a fuerza de repetirse, se convierte en realidad. Incluso para ella misma, ni os imagináis su capacidad de obstinación, obcecación y autosufrimiento, pero no penséis que es un reproche, sino una característica de su personalidad. Posiblemente provocada por un súbito, inesperado, cambio vital, muerte en vida, cuando confiaba, creía, todo era rosa. Por eso estaba ahí, esperando, expectante, como yo. Llegó sin esperarse y sin avisar, aunque, ahora se ve mejor, el terreno estaba abonado. Los dos odiábamos esa necesidad mutua, esa libertad rota, esa dependencia complaciente. En cada encuentro buscábamos la puerta de salida, pero la realidad hacía cada día más sólida la unión, dificultaba el adiós buscado. Nadie podía ser responsable de un nuevo roto, ya intuíamos las consecuencias. Por eso estábamos ahí, esperando, expectantes, aprovechando el camino, cada día, como si fuese el último. Y para no asumir esa responsabilidad.

¿Es esto un adiós?, me volvería a preguntar, la estrategia repetida, al leer esto. Y, otra vez, le diría, no, es la percepción de una despedida, de tu despedida. Al menos, he hecho todo lo que podía hacer, de nada valdría intentar nada que no saliera de ti, sería demorar un fracaso, le respondería. Además, como también le dije en el primer y reversible adiós, tienes todo el tiempo del mundo. Porque, salvo error, porque nadie sabe nada sobre el amor, cuando es auténtico, es estable, permanente, sobrevive a tiempos y requiebros. O no, o también se resquebraja, como el más grande muro, con el tiempo, la distancia, la indiferencia, el olvido. Pero, sobre todo, con el engaño, que no es otra cosa, no seáis simples, que la pérdida de confianza en el ser antes amado.

Malo será



¿Visión gallega o visión positiva? ¿Engañarse o positivar errores?

Dos maneras de verlo, esto de vivir como gallegos, como todo.

¿Nos equivocamos siempre? ¡Malo será!

sábado, 28 de noviembre de 2009

No con mi dinero

Ahora que ha pasado un tiempo, necesario tantas veces para ver con perspectiva la realidad, lastre otra para corregir errores, también, pero siempre máximo hacedor, opino.

En primer lugar, aunque no nos conozcamos, mis condolencias, Paco. Como sabéis, recientemente ha fallecido el padre de nuestro Alcalde-Presidente, Eduardo Rodríguez Piña. Un hombre bueno, ético, un socialista de verdad, qué más da el carnet, nada que ver con otros, y no miro a Demetrio. Porque antes, estar comprometido era un problema, mientras que hoy es un chollo, la posibilidad de administrar recursos públicos sin responsabilidad alguna y con controles relativos, por eso no se exige ni formación previa ni oposiciones. Por cierto, nunca entenderé cómo de hombres buenos, íntegros, socialistas, republicanos, puedan crecer hijos pijos de derechas, no es el caso. Claro, luego pasa lo que pasa, especialmente con los advenecidos –bye, bye, teniente Callagan, ya no pagaremos más botellas- que malgestionan y son incapaces de distinguir los lindes entre lo público y privado. Me refiero ahora a la esquela por tal motivo publicada en el diario La Región, y pagada por el concello, es decir, retraída de lo ingresado con nuestros impuestos y multas. Una pasta gansa, claro, nada en relación con el presupuesto municipal, pero una pasta si la tuviese que pagar el funcionario o político que dio la orden. Es un tema muy desagradable, no digo que ilegal, claro, pero, por favor, que no se repita, que se regule si es preciso, no, no nos quememos, más, por unos trajes, digo por unas esquelas.
Y, por supuesto, no es nada personal ni antiPSOE, todo lo contrario, y menos ahora, porque tenemos que estar contentos con que nuestro Alcalde-Presidente ya pase los fines de semana en la ciudad, en el centro o en Palmés, la nueva Luintra, que no se vaya a Verín, con su chica, fue un acierto su fichaje por Aquagest, ya sabéis, la empresa que gestiona las aguas de la city, casi nada, la que vale vale, y, el resto, como está pasando, despedidos.

Imagino que ver el pulso de la política local y provincial de los últimos años tiene culpa, dificulta esa distinción entre lo público y lo privado. Porque, manda huevos, ¿qué carallo pintan Amenábar, o Imanol Arias, recibiendo premios -"Mundo enteiro 2009", de veras, de nuestro indefinido presidente pepero y de la Diputación? ¿Cuánto cuesta la broma –aviones, dietas, actos, premios, Parador- por cada ourensano? ¿Qué nos aporta, salvo la alfombra roja para estos políticos de provincias en fruslerías con personales del papel couché tan onerosas, que creíamos exclusivas de su enemigo Cabezas (y esposa)? Así nos va. Que falta un mes para Inocentes. Que me devuelvan mi parte, y, por favor, que no vuelvan, que estamos en crisis, que, si van a tirar el dinero, que lo hagan desde el aire, que al menos cae en la provincia. Basta ya. ¿Cuándo empezarán a ser juzgados por dilapidar el erario público los malos gestores? Espero que antes que este bloguero por opinar, espero, siempre espero imposibles, malo será.
(foto Nacho Gómez para El País)

viernes, 27 de noviembre de 2009

Eros y Psyche, E y P, variaciones sobre el mito

Provocaba deseos, y se sabía inaccesible. Aunque anhelaba el amor, disfrutaba de la situación, escogiendo y rechazando los mejores pretendientes.

En una de esas maniobras, se enamoró. Pero lo negó siempre, no reconoció la realidad.

Era feliz, por vez primera, con un hombre. Pero no le bastaba.

Quiso saber más, confirmar su realidad, que ella podía enamorar, pero nunca enamorarse, estar enamorada, volver a confiar en alguien.

Lo abandonó.

Desde entonces, como un ángel, vive en su mundo, de Hades, de libertad e independencia buscado.



La escultura, ya sabéis, de Antonio Cánova en el Louvre, gracias por traérmela, chula.
El aria, la mejor sin duda, le gustará, si, como me dijo, le gustaba la ópera.

Sombra

Vete, estoy harto de tenerte siempre a mi lado.

Es inevitable, siempre será así.

Me niego a creerlo, tengo que alejarte de mí, de día y de noche.

De día, quizás podrás, nada más.

jueves, 26 de noviembre de 2009

De las lluvias, los baches

Hoy pisé un bache. Estaba lleno de agua, ya sabéis, las lluvias pasadas.

Me mojé entero, casi me ahogo.

Tanto, que, de lo empapado que estoy, aún siento que no he salido.

Nunca llueve a gusto de todos

Llueve a mares, contemplo la lluvia desde la ventana, recién llegado de la calle.

Una suerte para los cogordos, cogumelos, boletus, nadie irá hoy a darles fin. Bueno, una alegría temporal, una muerte aplazada, porque con la lluvia brotarán más, y con su fin brotarán multiplicados sus depredadores.

Otra pena para los participantes en botellones, en este caso la culpa es del Concello. Vale que no controlen ni las horas ni las edades de venta de alcohol, pero, ¿para cuándo un botellódromo cubierto, un espacio cubierto para perder grupalmente la noción de la realidad?

Malo también, estoy negativo, para la hostelería. Hace falta valor para salir de casa, para oxigenarse con el aire de la calle y las risas de los amigos.

Al menos –empiezo a ser positivo-, ayudará a los artistas, para concentrarse en sus creaciones, a saber qué maravillas nacerán de estas lluvias (ni que decir tiene que no es el caso).

Y también a los amantes, obligados a permanecer juntos, solos o en compañía de amigos. Quizás, quién sabe, están viendo llover desde la galería del salón, al calor y sentido del crepitar de unos troncos en la chimenea, preludios de una noche de amor y abrazos, que son amor.

¡Qué envidia!, ¿no?

Verdaderamente, nunca llueve a gusto de todos.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Montt versus Elrich, man or woman

Más de lo mismo...¿Quién tiene más pensamiento femenino?























Ah, mi opinión...
Los dos son varones, geniales. Pero, sin duda, Montt, ¿no? Elrich es más un/otro sufridor.

Poema repetido, veinte años después

Claro que no, no está nada bien hacer el mismo regalo a dos mujeres. Por supuesto, mucho menos simultáneamente, claro, claro. No es el caso, tampoco una excusa. Lo digo, porque traigo aquí, que no un regalo, un poema dedicado a la primera mujer que amé, con mayúsculas y negrilla, hace más de veinte años, un mundo. Suyo es, en aquel momento, y mientras ardía la llama. Fue también la primera de dos, que me hizo llorar. Por ser como soy, como era, ingenuo, pazguato, infantil, poeta. Después de un tiempo, volvió, es cierto, pero eso es otra historia. Hoy, como al árbol viejo, a ese poema le brotan nuevas hojas, parece vivo, pero con sangre nueva, distinta. En medio, muchas, muchas experiencias, esta vez sin lágrimas, la huída antes del dolor, como premisa, o, simplemente, la experiencia y satisfacción, personal o mutuas, tantas veces.

Ahora, sentado en el camino, más andado que por andar, sin esa necesidad, ya apagada, saciada, de autosatisfacerme, confirmarme y consumirme en otros cuerpos, descanso, sin buscar nada, sin pedir nada, como el viejo pescador. Quién sabe si, aquí sentado, adormecido al sol que diariamente miro, me mira, recibiré un beso, una mano, una mirada, abrazo, un beso en la frente, un vente conmigo, un, al menos, aquí estoy, puedes contar conmigo, o no. Aunque pueda que desde fuera pueda parecerlo, no lo busco, nada pido, menos un amor que no sea libre, desinteresado, maduro, sincero. Dos veces han sido muchas en la vida para llorar por amor, la ilusión es una llama que se esvanece con las lágrimas.

Tiñan sido moito máis altas
as metas que tiña pensado acadar contigo,
non pudo ser.

Quíxente ter por dona dos meus sonos,
non pudo ser.

Quixente ter por fada no meu camiño,
non pudo ser.

Quíxente ter,
quíxente.

Non pudo ser.

Ou algo así era, amor frustrado adolescente, ou por adolescente.

martes, 24 de noviembre de 2009

Urgencias tardías

Pero hombre, ¿cómo viene usted así? ¿Cómo no ha venido antes?

Antes no me dolía tanto…

Pero, ¿usted ve cómo está? El daño ha sido enorme. ¿Cómo fue?

Fue por mi culpa, por mi inexperiencia, por exceso de confianza.

¿Por eso no vino antes?

No, no, de verdad, no tiene que ver, no me dolía tanto, ahora ya no aguanto, es insufrible.

Mire, el daño ha sido brutal, y ha transcurrido mucho tiempo desde entonces. Vamos a hacer lo imposible, pero no le garantizamos nada.
Y, por supuesto, nunca va a quedar igual, ni bien del todo.

Ya, eso ya lo sé, no hace falta que me lo diga.

lunes, 23 de noviembre de 2009

Perdón por ser hombre

Diferencias en el cerebro del hombre y de la mujer

Es lunes con Elrich

Mejor siempre con la mirada positiva de Elrich.



Una de cal y una de arena. ¿O tanto has cambiado, ourensan@?.

domingo, 22 de noviembre de 2009

Ourensan@, trinitario y mentireiro

Un@ habla de Ourense y su vidilla.

Otr@, de las penas del alma rechazada.

El otr@, el más vago, aporta su aspecto lúdico, musical, artístico, publicitario….

Son tres, y es un@, enmascarado, es un misterio, de difícil entendimiento para quien no cree, más todavía para quien no quiere creer. Porque en Galicia es extraño el trabajo en equipo, así, sin solaparse. Aunque no sea por lo que se lo curre, el misterio de esta Trinidad bloguera es su aparente coordinación. Algo tendrá que ver el corrector de estilo, el padre de la criatura, hijo y Espíritu Santo, en definitiva, mintireiro donde los haya. Seguro que ni hasta internet tiene.

Quizás en eso resida su singularidad, en la suma y el todo, quién sabe nada?. Pues, aunque no lo entiendo, hacéis bien. Porque, si creéis en la Iglesia y sus directivos y la S.T., ¿cómo no creer en esto?

Hay que tener fe. O no.

PD.: Si, aún con todo, queréis conocer mi rostro, aquí me tenéis, en este vídeo grabado ayer mismo, vaya semanita.

sábado, 21 de noviembre de 2009

Amor virtual ausente

No la conozco, pero hace mucho tiempo que no sé de ella. Espero que esté bien, muy bien, y que, por eso, no tenga necesidad de perder su mejor tiempo en un blog, que haya reducido por eso la cadencia de sus entradas.

Le dedico, humildemente, este tema de Javier Ruibal, espero que le guste, a ella y a los amores virtuales, a aquéllos que se conocen o se mantienen con un cordón umbilical invisible que es un blog, un post, un comentario, o un chat, nunca con la realidad, tan diferente tantas veces, pero siempre tan brutalmente sincera.

Con su letrita, claaaro.

¿Quién eres? (Ganador)

¿Quién eres?

La que me dice: “confía en mí”, o la que rehuye hablar conmigo, mirarme a los ojos.

La que me dice: “estarás cuando quieras que esté”, o la que me dice “no te volveré a llamar más”.

La que me dice: “escápate conmigo”, o la que no acude a sus propias citas.

La que me dice: “vamos unos días a Ofir”, o la que dice que no puede dormir una noche fuera de casa.

La que me dice: “Quiero hacerte feliz”, o la que desaparece, no quiere verme.

La que dice: “Te querré siempre”, o la que dice, repite: “Siento que esto ha llegado a su fin, como el vencimiento de una imposición de plazo fijo”.

Yo siempre apuesto por ti. Siempre, aunque tantas veces no quisiera, ni te imaginas estos meses

En contra de la razón, es todo lo contrario a comodidad, al sentido común.

Y le echo la culpa, no a ti, ni a la edad, ni a tu historia, sino a las hormonas. ¿Cuándo cambiamos de endocrino?

Yo siempre apuesto por ti.

Y me sé Ganador.

viernes, 20 de noviembre de 2009

Monumento

En una plaza pequeña, de un pueblo pequeño, donde jugaban los pequeños, se inauguró un día un monumento, bueno, un pequeño pedestal, en cuya placa ponía:

“A quien nunca estuvo, nunca se conoció y nunca se quiso, pero jamás podremos olvidar”.

jueves, 19 de noviembre de 2009

Llámame, si puedes


Llámame. Cuando veas, cuando quieras. Cuando dejes de mecerte por el paso del tiempo, y decidas por ti. Cuando estés segura, al menos, de lo que no quieres. Cuando, más que buscar, elijas encontrarte. Nada te prometo, o todo, ya lo sabes. No será fácil, pero será mejor.

Música, pero no de relleno



Alegre, ¿no?

Con su letrita, para vag@s:

Te quiero
aunque ahora no viene a cuento
aunque no te lo demuestro
te quiero.
Te quiero
aunque pareza que me olvide
aunque creas que no es cierto
eso es lo que siento.

Me gusta
pensar que me gustas
saber que te quiero
qué bueno, qué bueno.
Me gusta
ser el dueño de tus celos
despertarme y darme cuenta
de lo mucho que te quiero.

Quererte
quererte no es bastante
quererte es no entenderte
y que te siga queriendo.
Quererte
quererte es acordarme
quererte es merecerte
más de lo que te merezco.

Me gusta
pensar que me gustas
saber que te quiero
qué bueno, qué bueno.
Me gusta
ser el dueño de tus celos
despertarme y darme cuenta
de lo mucho que te quiero.

Te tengo, te pierdo
te agarro, te suelto.
Te vas y te espero
te busco, te encuentro.

Te acercas, me alejo
te escucho, te cuento
te compro, te vendo
te odio, te quiero.

Te dejas, me dejo
me besas, te muerdo.
Te lamo, te huelo,
qué bueno, qué bueno.
Te pido, te ofrezco
(te amo, te miento)
te abrazo, te aprieto
me duermo, te sueño
qué bueno, qué bueno.

Te quiero
y lo que más echo de menos
es que no te quiera más
de lo mucho que te quiero.
Te echo de menos
tu retrato en la pared
una cartita en el correo
para decirte que te quiero.

Qué bueno, qué bueno...

Recordad Ourense

Lo vi, y me gustó, aunque no creo que a "ellos" les guste nada.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

No reproche, no, sino pena

Ayer fue un día muy importante en mi Vida.

Al final, todo salíó bien.

Siempre estás en mi mente, en cada minuto, y no es una frase hecha.

Pero ayer necesité abrazarte, llamarte al menos, para celebrar el resultado.

No sé por qué no estás conmigo, no sé por qué te fuiste así.

Ojalá me quisieras la mitad qué yo a ti.

Ojalá seas feliz.

Porcentajes

Un 10, quizás un 15 por ciento, en nada en concreto, es un estado de permanente tristeza sin motivo lógico alguno.

Un 20 por ciento, involuntariamente también, recordando el pasado, cada cita, cada fiesta que eran nuestros encuentros. Y descubriendo nuevos sentidos en frases, momentos, situaciones, siempre tarde.

Un 10, me pregunto dónde estará, qué estará haciendo.

Y un 5 por ciento, con quién estará, y también me entristezco, al principio, pero enseguida me repongo y me digo... tiene qué vivir, lo necesita, para ella, para encontrar, o al menos intentarlo, su príncipe azul, y para comparar, qué caray. Y cambio mis pensamientos de inmediato, es su vida, de gran mujer joven y libre, un lujo.

Un 10, quizás un 15 por ciento, pienso si he hecho algo mal, si he cometido algún error, si pudiese hacer algo para evitarlo.

Un 10, quizás un 15 por ciento, recordando que fue su elección, que ha tomado su decisión de manera deseada y meditada, es mujer, en total libertad, la que prefirió, la que la hace más feliz.

Y eso, al menos, o por ser los últimos pensamientos del ciclo, los convierten en resignación, no feliz, cierto, como ella, sino precisamente por ella.

(El resto, ya sabéis, se diluyen entre parte de la jornada laboral, algún amigo, familia, algún encuentro, algo de sueño, y poco más, lamentable, pero inevitablemente. Y así me pasan los días, un ciento, tantos, tan igual, que, a veces, me pregunto si, además de amor, tanto tiempo después, no será también una obsesión, o, simplemente, mi ya única ilusión).

martes, 17 de noviembre de 2009

La felicidad del perdedor cartesiano – II

- Mi mundo sólo tenía sentido entre sus brazos.

- El mío se sostenía con la dicha de sabernos amadores y amantes, mutuamente y en confianza.

- Yo persigo mi felicidad en su felicidad, sabiendo que es feliz, que está feliz sin mí.

- ¿Funciona?

- Dije "persigo", no "consigo".

lunes, 16 de noviembre de 2009

Maneras de amar y ser amados

Que no, que no, que no soy mitómano. Pero que tengo a Saramago entre mis escritores de cabecera, como Zapatero con Suso de Toro, aunque siga escribiendo el El País.

Y, aunque es machista hasta decir basta, el mito de "detrás de cualquier hombre hay una gran mujer", en él confirma mi admiración. Por él, y por Pilar del Río, su traductora, su amante, su pareja, con tantos años de diferencia, con la que está esposado, entren risas, la segunda vez, renovando votos, hace menos de dos años.

Vino aquí antes, por "La flor más grande del mundo", y también por su blog, y ahora vuelve. No porque hoy sea su cumpleaños, ni por la publicación de "Caín", sino sólo por su vida sentimental, como si ésto fuera el Hola, el Qué me Dices o el, cómo era, Sálvame, imprescindibles programas que reiteran lo prescindible que es el consumo de televisión.

Leía hoy mientras petiscaba algo, en una entrevista a Carlos Saura, en un semanal atrasado, que él necesitaba confiar ciega y plenamente en la mujer que tenga a su lado. Como yo. Supongo que como Saramago. Maneras de vivir, Maneras de vivir, de amar y ser amados.



domingo, 15 de noviembre de 2009

Amistad

¿Cómo estás?

Bien, bien, siempre bien.


[Otrora, la respuesta el silencio, el gesto, ya lo conocéis, las vísperas del llanto]

¿Bien?

Sí, las lágrimas, menos, pocas, ya no me impiden ver la realidad.

....

¿Volverías a hacerlo?

Me he enamorado sólo dos veces en la vida, no creo que me vuelva a pasar.

¿Y si volviese a pasar?

Sé que me entregaría de nuevo, que no podría vivir con el estigma de
la duda por haber dejado escapar mi vida, sería matarme en vida.

...Aunque volvieses a sufrir?

Si. Te podría decir que no volveré a confiar, o que confiaría menos,
no bajaría la guardia.. Pero eso no es amor, yo no soy ni seré nunca
así, prefiero llorar yo y que se ría ella, ya ves
.

Veo, te veo....

El valor de la amistad

Ser amigo, con mayúsculas, no es tener ciento, como en facebook, ni estar siempre con ellos, incluso a costa de no tener vida propia.

Ser amigo es mucho más. Es confiar, apoyarlo en todas sus decisiones, incondicionalmente -ya habrá tiempo de aclarar las verdades y las necesarias medio mentiras- y, sobre todo, saber que siempre puede contar contigo, que nunca lo dejarás plantado, que siempre estarás cuando quiera qué estés.

Así lo entiendo y lo practico yo, y así lo digo, hoy.

Y el amor, sin amistad, no existe. Pero es además, lujuria, deseo, pasión, orgullo, y un proyecto de futuro, exclusivo y necesario, para ambos, en el que no hay dueños de la razón ni culpables ni guiones prefijados. Ni mucho menos carceleros, con las llaves, ni porteros, abriendo y cerrando puertas. Acaso, un sereno, para uno llegue tarde, o confundido.

Así es el amor, en libertad, o así lo entiendo y lo práctico yo, y así lo digo, hoy.

Consejos

Desconfía, hija, de los amigos de la eterna sonrisa, de los que nunca se enfadan, de los que nunca te aconsejan ni te reprochan nada.

Diviértete con todos, por supuesto, no es necesario que renuncies a nada ni que te enfrentes con nadie. Pero no confíes en ellos, no te dejes embaucar.

Ni en quien no tenga enemigos. Ni en quien continuamente critique a los ausentes. O a aquéllos que nunca sean culpables de nada, sólo víctimas. No bajes nunca la guardia con ellos.

A veces te resultará difícil identificarlos, son cosas que da la experiencia. Porque se rodean de atenciones y vitalidad, de regalos y lisonjas, que parecen en ellos naturales, parte de su bondad. Todo lo contrario. Son mecanismos de defensa para no ser repudiados, para mantener el vínculo, como en los bebés la sonrisa.

Que no noten que lo sabes, no discutas, tampoco es necesario decirles nada ni parecer distintos con ellos. Sólo evita confiar en ellos, ellos no son el mundo.

Si lo consigues, evitarás dolores, los más grandes, los dolores del alma. Porque, cuando menos lo esperes, cuando más confíes en ellos, cuando tengas la guardia baja, te harán daño, te traicionarán. Y nunca oirás un perdón, grandeza de la que presumen precisamente porque no la tienen.

Pero no te preocupes, dolerá, mucho, pero es parte de la vida, es experiencia que te ayudará a entender lo que ahora te dijo, hija, precisamente por ser como eres.

sábado, 14 de noviembre de 2009

Por alusiones, no es lo mismo

No es lo mismo evitar hacer daño que evitar hacernos daño.

No es lo mismo huir, abandonar el barco, para no hacer daño, que hacerlo por miedo a ser abandonad@.

No es lo mismo sentir que el amor se acaba que desear que el amor se acabe... sin hacernos daño.

No es lo mismo amar que evitar exponerse.

No es lo mismo buscar el encuentro que buscar la distancia.

No es lo mismo amar que ser amad@, ni es lo mismo no desear amar ni ser amad@.

No es lo mismo amar que disfrutar de la libertad de no amar.

Nada es igual, no es lo mismo... Parece tan sencillo, pero lo sencillo, lo cómodo es no verlo, engañarse, y engañar al prójimo, involuntariamente, por miedo, por cubrirse quizá, pero nunca, nunca, por amor.

Pero no te preocupes, amor, recuerda, conmigo sólo fiesta y jolgorio, porque también en eso te cubriré, seré tú cómplice, tú ausente cómplice.

Manolo de Dios



¿A dónde has ido, amigo, a dónde has ido?
He llamado tres veces a tu puerta
y el eco de mi llanto ha respondido.
Tal vez la flor lo sepa,
tal vez el viento herido.
Tal vez el corazón vuelva a encontrarte
en el viento, en la lluvia,
en tu muerte perdido.
¿A dónde has ido, amigo, a dónde has ido?
He llamado tres veces a tu puerta
y el eco de tu muerte –de mi muerte-
ha respondido.

Recuerdo como conjuro

Me ocurrió a mí, no hace tanto. Era una despedida de soltero, y, claro, acabamos allí, en el burdel más conocido. No lo pude evitar, no llevaba coche. Mientras mis amigos iban desapareciendo con nada dudosas compañías, ya iba rechazando envites a base de mi mala cara, o haciéndome pasar por gay. Con ella no funcionó. Tardó bastante en acercarse, pero llevaba tiempo observándome. No me intentó seducir ni me pidió nada. Sólo me dijo “ven conmigo, no haremos nada si no quieres”.

Sin darme cuenta, estaba sentado con ella en el catre de un pequeño cuarto con lavabo. No sé cuánto tiempo pasamos juntos, sólo hablando, ni dos besos nos dimos, ni al despedirnos.

Ven a mi casa un día, quiero volver a verte, me dijo. Y, días después, me encontré pulsando un telefonillo averiado de un pequeño y viejo piso de la zona vieja. Dentro, poca diferencia con el burdel: rojo por doquier, me recordó la tapicería de aquel Fiat uno turbo, hasta el duro sofá era rojo. Debió de leer mi pensamiento, cuando dijo, como saludo “no te confundas, aquí no sube nunca nadie”. Casi nadie, matizó, algún amante esporádico, nunca de la ciudad, algún fin de fiesta, no más.

Seguimos hablando, sin parar, como el día de nuestro encuentro, sin tocarnos, siquiera rozarnos. Había deseo, los dos lo sabíamos, pero era más fuerte nuestro autocontrol. O quizás fuese simplemente que ninguno de los dos quiso hacer la pregunta, dar el primer paso. A lo mejor fue eso, por romper esa situación, lo que me lanzó a proponerle “vámonos un día fuera”. Así lo acordamos, con tiempo suficiente.

Aquella mañana la fui a buscar, los dos estábamos de vacaciones. Se volvió a atascar el telefonillo cuando llamé. “¿Me traes tabaco, por favor?”, antes de abrir. Era la primera vez, como la manera de recibirme, nada era igual. No sabría explicarlo. No eran nervios, tensión, sino una especie de mensaje de alerta sin causa aparente. Pero, como tantas veces, lo real es invisible a los sentidos. Pudo ser nuestra primera vez. Pero no lo fue. Tampoco fuimos de viaje. ¿Causa-Efecto?. Sin duda. Ella ya había decidido no exponerse, no salir de su entorno, de los espacios que controlaba. Por eso no funcionó, era intuición, ya que sólo hasta muy tarde me intentó justificar su cambio de idea, su negativa.

Ése fue nuestro primer mazazo, el primer golpe brutal a una confianza hasta entonces inmaculada, su primera mentira, supongo, no me miraba a la cara. Y el cuerpo ya lo sabía, anticipó ese mensaje nuevo de “sabes quién soy, mi historia, de dónde vengo, no puedo cambiar”. Quise despedirme, sutilmente, con un hasta pronto, como siempre.

No me dejó, no fui capaz. Es más, desconsuelo inicial al margen, pasamos un día fantástico, inolvidable. Así eran, así podían ser los días cuando ella lo quería, lo deseaba. No me dejó marchar, aquella vez.

Volvimos a vernos, volvimos a tener momentos irrepetibles. Y, quizás por eso, volvió a romper ese invisible hilo de confianza que nos unía. Sólo que, entonces, ya no me buscó, no me vino a buscar. Era lo lógico, lo previsible, meses antes, ya el primer día.

No he vuelto a saber de ella, nada, tampoco preguntado. Hoy, hace tanto, lo recuerdo y lo escribo, no sé por qué. Quizás como un conjuro para evitar desaparecer más de su recuerdo, allá donde esté, con quien esté, quizás para que sea feliz, con quien deba serlo, o con quien escoja, quiera.

viernes, 13 de noviembre de 2009

El Amor es ciego, y mudo

Una furtiva lágrima

Lucha por ella, pero que no te vea llorar. Hay que querer mucho para reconocer la realidad, por dura que sea, para decir eso.

También es cierto que sabía que no iba a luchar por ella, por nadie en general ni en particular, es cierto, pero menos por ella, porque tiene que descubrir primero qué quiere, y porque precisamente porque se merece algo mejor, algo más joven, para llenar toda su vida, eso es lo primero.

Intenté, al menos, que no me viese llorar, las mujeres saben lo que dicen.

Y lo iba consiguiendo, siempre escondía mi tristeza hasta que entraba en su portal, se cerraba la puerta, se consumaba la despedida.

Aquel día no pudo ser. Toda una tarde de un viernes con trampa. Se fue pronto, no quiso más. Pero antes, a su manera, dos mensajes: “me voy de vacaciones con un amigo (sic)” (lo peor no es la noticia, lo dicho, la realidad, sino lo callado, lo ocultado); pero, sobre todo, tu sentencia: “sé que esto se acabará”. No fue casual, nada es casual.

Me di cuenta, como siempre tarde, cuando me acercaba en su coche, sonaba Yan Tierssen (sí, el de Amelia, pero, sobre todo, el de esos 3 mp3 que me enviara, que no podía dejar de oir, repetidamente, en el trabajo.

Recordarlo fue profundamente doloroso, inexplicable. Desvié la mirada por mi ventanilla, fui incapaz de evitar que se me escapase un inoportuno gotón, que, aún así, vio. Maldigo el momento. Nada hablamos, ni entonces ni nunca.

Días antes, también por vez primera, no había acudido a su cita –ella era la que fijaba las citas-, sin tan siquiera avisar. Ni a un perro, y menos ella. El mensaje estaba enviado.

Y, poco después, el innecesario “confía en mí, nunca te haré daño”. Poco, muy poco después de marchar, como se fue, sin despedirse, después de su "siento que esto llega a su fin, como una imposición de plazo fijo", su fatídica despedida, por teléfono, sus últimas palabras, en las que confié como un niño, como un tonto: “te llamaré esta semana, antes del viernes”.

“No me gusta que pienses tanto las cosas”, también me dijo ese mismo día.

Maldigo mi suerte.

1331, el espejo

13I31 Apunta todos sus defectos. Si hubiese reproches, no creo, también. A mano, claro.

Dedícale tiempo, por favor, pero no lo pienses mucho, y nada de comentarlo con nadie, con él ya sé que no.

Mete los folios –varios, ¿no?- en un sobre y ciérralo bien, pégalo.

Apunta la fecha de hoy, dentro de un año.

Recuerda abrirlo entonces. Pero, antes de leerlos, piensa que eso que escribiste es exactamente lo que piensa de ti.

La venda


- ¡No veo nada! Está todo oscuro, negro.

- Quítate la venda que llevas puesta.

- ¡No quiero! Me manejo bien en mi espacio, que conozco.

Un horror

Nunca salía sola, y nunca llegaba tarde. Fueron las fiestas y las vacaciones, que pidió en casa, hasta las doce, no más, estoy con mis amigas al lado de casa.

Así era, cuando a un vecino le pareció tarde para unas niñas de 13 años.
Llegó la policía, y la metieron en su coche, a ella por ser la más hermosa.

No la acercaron a casa, cien metros, sino a aquel descampado donde todo pasó. Tales fueron los ultrajes y tan graves sus efectos, que ellos mismos le dijeron “te han asaltado, te hemos rescatado, de lo contrario te va la vida”.

Así llegó, y fueron sus palabras, antes de enmudecer, de iniciar, tan joven, tan niña, ese viaje del que nunca volvió.


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Horroroso, ¿verdad? Un día me desperté de madrugada y semidormido, lo
escribí de un tirón. ¿Por qué?, pensé repetidamente. Y descubrí el motivo:
la rabia, el dolor, la impotencia, por el sufrimiento por confiar, y por la
mojigatería y las falsas apariencias. Fue la falsa moral, las apariencias,
quien la llamó, era innecesario. Y fue en ella, en la que se puede confiar,
en la que se confió. Y fue ella, la depositaria de la confianza, quien más
daño hiciese, y quien mandase ocultar la verdad, triunfar las apariencias,
para que todo siga igual, caiga quien caiga, pero siempre los más débiles.

La poesía no engorda: Wordsworth

Y aunque el resplandor que en otro tiempo brilló tanto
hoy esté oculto a mi mirada,
aunque nada pueda hacer volver la hora
del esplendor de la hierba, de la gloria de las flores,
no debemos afligirnos, pues encontraremos
fuerza en el recuerdo,
en aquella primera simpatía
que siendo una vez, tendrá que ser por siempre.

Es la "oda a la felicidad" de Wordsworth, poeta romántico inglés, imperecedera, que hoy se queda aquí, como tú estás en mi recuerdo, y en mi deseo, que pocos tengo ya, de que seas feliz, realmente feliz.

Locos egregios(10): La bruja

Su historia es un misterio, su presente un enigma, hasta su nombre, creo que Carmen, para mí. Quizás no se lo merezca, porque no se puede comparar con sus antecesores, se eleva sobre el resto. Y/o porque es mujer, la primera, y, por tanto, poco puedo saber de ella. Aún así, aquí la traigo, hoy.

Sé de ella que frecuentaba los artistiñas, con Tucho y Risco como epicentros, el Volter como sede. Incluso de sus pinitos con la poesía. Pero que ya arrastraba un desgarro, ése sí, en el alma, en Argentina. Si duro es perder tu amor, insoportable ya es verlo morir, asesinado, desgarrado, descuartizado, literalmente, delante de tus ojos, por los uniformes militares de una cruel dictadura. Llegó su madre allí por hambre, y la diosa fortuna, y los requiebros de la vida, hicieron que fuese el ama de llaves de otro emigrante, forzado, o irmán Daniel. Ése fue el castigo mortal para su amor, ¿quién puede superar algo así? Nos quejamos de vicio, lo que para unos es crisis, para otros es paraíso, y no hablo de pateras.

Volvió a la matria Galicia, ya rota, y, sin embargo, qué paralelismo, encontró, por segunda vez en la vida, un amor. Y, por segunda vez, ésta fue culpable, qué paralelismo, la volvió a matar. No valieron de nada sus estudios astrales, de ahí su nombre, ya había bajado la guardia, algunos nunca amaremos con prudencia. Y se desnortó, totalmente. Ni el apoyo de Lamas ni de los artistiñas, Quessada, Acisclo, pudieron hacer nada. Grandes dolores del alma, con ingresos por temporadas, fueron, desde entonces, parte de su vida, ya socialmente retirada. Y, si la vemos, será casi un milagro, triste si es con su sombrero, el indicador de la angustia. Pero engaña muy bien a quien no la conocen, porque es imposible que no te sonría, que no te taladre con su mirada, que te obsequie con su verbo fluído. Incluso puede convidarte a sus pitillos liados, o a sus puritos, cafecream, las más de las veces, pero sólo si confía en ti, y mientras le dura la magia, ahí soy, he sido afortunado. Son momentos que necesita, pero de los que rehúye, ya no es miedo, es dolor en la médula. Por eso, no sé si alegrarme o no cuando veo a la bruja, cuando consigo pararla y hablar con ella, hacerla sonreír antes de su huída brusca, sin más adiós que la de la exquisita educación que tuvo, que tiene, y que de tan poco le ha valido. Sí, el exceso de sensibilidad es un problema de salud. Ojalá exista quién pudiera quererla, misión imposible, a ella también. Maldita sea.

Dream, time after time

Aquel día 13, despertó de su sueño. En el momento, no lo entendió.

Tenía sólo 30 años.

Hoy, 13 años después, descubrió el secreto.

No era un sueño, era un aviso, una premonición.

Agradecido

Gracias. Por tu primera cita, mira que costó tiempo, mira que tardaste. Y por las siguientes, claro, son, fueron muchas, tantas, y tan pocas…

Por olvidar tu desconfianza de cada primera media hora, y dejar de mover la pierna ¿izquierda?, y aprovechar y disfrutar el tiempo desde el primer minuto.

Gracias, porque, cada vez que me llamabas, tantas veces, me regalabas tu sonrisa y tu confianza como no recordabas, quien sabe si nunca.

Gracias por confiar en mí, ya sé que te resultaba muy, muy difícil, aunque nunca te pregunté por tu pasado, tampoco por el presente, al principio compartido, y siempre negado.

Por compartir tu tiempo, tus ojos, tus manos, conmigo. Que sí, que lo sé, que sé que te costaba, que se te hacía raro, a veces hasta incontrolado, que hasta tus amigas estaban celosas de mí.

Gracias por no mentirme, al menos eso creo, al menos hasta el final.

Por nuestro pacto de sangre, “no promesas, no reproches”.

Por quererme tanto, con lo que te costaba, ¡te costaba tanto!, pero siempre repetías, hasta el final.

Gracias, por vencer a tus miedos, en tus razonamientos en soledad, y seguir llamándome, convocándome a cada fiesta que cada encuentro era, y que sólo funcionaba, sólo era, cuando tú lo deseabas.

Gracias, gracias, gracias, por venir a buscarme aquella vez, por la avenida de Santiago. Por recogerme, por acogerme, por quererme.

Por los días que pasaron después, y hasta el final, gracias.

Tenía que decírtelo, bueno, escribírtelo, ahora que has decidido no volver a verme, y antes de que el polvo del tiempo oculte tantas horas, juntos y separados, de absoluta felicidad compartida, de sentimientos que nos han hecho grandes, mejores. Tenía que decírtelo ahora, ahora que has decidido tu futuro, como siempre en absoluta libertad, y para que mi recuerdo en él no sea otro engaño.

jueves, 12 de noviembre de 2009

Pirámide de prioridades

En lo más alto de la pirámide de prioridades estaban sus amigas.
Y su familia, supongo.

En el segundo nivel, los novios de sus amigas.

En el cuarto, y siguientes, el resto del mundo.

¿El tercero? El tercer nivel un día decidió eliminarlo para siempre.

Y la pirámide se acható, se truncó, se hizo más pequeña.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Confidencias

… Y si muero, por favor, que nadie se lo diga, que no se entere, que siga pensando que no la llamo porque no la quiero.

La quieres mucho, ¿verdad?

Si no la quisiera tanto, conmigo estaría.

martes, 10 de noviembre de 2009

Jacek Yerka

Me llegó por email, no voy a decir dónde ni de quién, y me gustó, se salvó del borrado instantáneo.

Es surrealista, se llama Jacek Yerka, mezcla o confunde sueño y realidad, por eso fue. Por parecerse a mi vida, o a la de quien me lo envió.

Hoy la rescato del baúl del olvido. Espero que guste.

lunes, 9 de noviembre de 2009

Un ramito de violetas

Celicia, Manzanita, in memoriam




(letrita)

Recuento

Dime que sí.

¿A qué?

Dime que sí.

¿Cuántos?.

domingo, 8 de noviembre de 2009

Sexo


¡Todo lo contrario! Es joven, tiene libertad y las hormonas revolucionadas, ¿cómo no va a disfrutar?¿por qué me iba a preocupar? Que disfrute del sexo, ese placer único y democrático. Más bien me preocuparía de lo contrario, de la ausencia de sexo, aunque sólo sea puntual, mecánico y sin compromiso.


¿Celos? ¡Imposible! Los celos son incompatibles con el amor y la confianza, no es una frase hecha, es una realidad. Lo que me fastidiaría será que amase sólo para demostrarse capaz, o que tenga que follar para presumir con sus amigas de lo chula que es y las conquistas que tiene, nada más. Y que, por tanto, escoja y presuma de esas parejas extrañas, lejanas o de trabajos a turnos, de falsas grandezas en sus elecciones, en general, no sólo en el sexo, de placer sin deseo, sin lubricar, que sólo produce escozores, alergia psicosomático al látex.


¿Envidia? Ahí me has dado… Pero lo dicho. Amar sólo por presumir, por revancha, por autoestima, o por demostrarse algo, a estas alturas, como que no me lo creo en ella. Amar con deseo, con pasión, lo necesita, tiene que vivir, ahora que es joven y no quiere ni quiere querer.

La envidia sería cuando llegue el momento, si llega, de amar con amor, con abrazos después de la noche, sin despedida de madrugada, o cogidos de la mano, al agotarse las ganas. Amar con amor, qué grandeza, qué envidia. Pero sana. Tan sana, que, lo juro, si le llegase sin ser conmigo, la lógica envidia inicial se transformaría en felicidad. Que sí, que sí, felicidad, tampoco es frase hecha. Es Amor, con mayúsculas y negrilla, aunque, en ese caso, si se diese, necesariamente reconvertido en cariño, una vez despojado del deseo que el respeto que merece anula.

sábado, 7 de noviembre de 2009

Testamento

Desconfía, hija, de los amigos de la eterna sonrisa, de los que nunca se enfadan, de los que nunca te aconsejan ni te reprochan nada.

Diviértete con todos, por supuesto, no es necesario que renuncies a nada ni que te enfrentes con nadie. Pero no confíes en ellos, no te dejes embaucar.

Ni en quien no tenga enemigos. Ni en quien continuamente critique a los ausentes. O a aquéllos que nunca sean culpables de nada, sólo víctimas. No bajes nunca la guardia con ellos.

A veces te resultará difícil identificarlos, son cosas que da la experiencia. Porque te rodearán de atenciones y vitalidad, de regalos y lisonjas, que parecen en ellos naturales, parte de su bondad. Todo lo contrario. Son mecanismos de defensa para no ser repudiados, para mantener el vínculo, como en los bebés la sonrisa.

Que no noten que lo sabes, no discutas, tampoco es necesario decirles nada ni parecer distintos con ellos. Sólo evita confiar en ellos, ellos no son el mundo.

Si lo consigues, evitarás dolores, los más grandes, los dolores del alma. Porque, cuando menos lo esperes, cuando más confíes en ellos, cuando tengas la guardia baja, te harán daño, te traicionarán. Y nunca oirás un perdón, grandeza de la que presumen precisamente porque no la tienen.

Pero no te preocupes, dolerá, mucho, pero es parte de la vida, es experiencia que te ayudará a entender lo que ahora te dijo, hija, precisamente por ser como eres, un alma buena.

viernes, 6 de noviembre de 2009

Constructor/a


Ahora sí.

Ha llevado su tiempo, pero puedo garantizar que este muro resulta ahora indestructible.

Maltrato zero

De todos los hombre que haya en mi vida, ninguno será más que yo.

De todas las mujeres que haya en mi vida, ninguna será menos que yo.


Es la nueva campaña del controvertido Ministerio de Igualdad contra los malos tratos.

Claro, la primera impresión puede parecer "una más", "despilfarro", y similares. Pero, a pesar de ser auspiciada por la señorita Bibiana,Aido, de profesión ministra y de patrimonio escaso, merece una reflexión. Por tres motivos:

a) Cualquier campaña contra la violencia de género es necesaria. Las muertes por accidente laboral, por carretera y por violencia de género tienen que disminuir hasta casi desaparecer, como síntoma del desarrollo cultural y económico de un país.

b) Esta campaña, a diferencia de otras, se genera simultáneamente en 22 países, mayormente latinoamericanos. Y esto tiene su doble importancia, porque allí el concepto de igualdad no tiene el mismo nivel que en Europa, y porque muchos de nuestros inmigrantes proceden de allí, y vienen con sus necesidades, pero también con su cultura.

c) Porque los lemas escogidos son fantásticos. Porque el maltrato invisible es el psicológico, el de las situaciones de desigualdad entre hombre y mujer, y no sólo económicas. Y porque, si amas, primero tienes que respetar. En la vida, si te rodeas de gente grande, siempre aprenderás. Si escoges gente inferior a tu alrededor, sólo te valdrán para ocultar tus miserias, no para hacerlas desaparecer.

Por eso, yo, sin ser famoso, también digo: De todas las mujeres que haya en mi vida, ninguna será menos que yo


La campaña está diseñada por la agencia Young & Rubicam, previo encargo de la XVIII Cumbre Iberoamericana (El Salvador, 2008), está impulsada por la Secretaria General Iberoamericana (SEGIB) y la Organización Iberoamericana de Juventud (OIJ). Tendrá presencia en los distintos países iberoamericanos en prensa, radio e internet, dando especial relevancia a las redes sociales como Facebook, Flickr, Youtube, Hi5 u Orkut ya que se trata de un movimiento dirigido especialmente a los jóvenes de los 22 países de Iberoamérica.

jueves, 5 de noviembre de 2009

Amiga


No te conozco. Nos hemos saludado, varias veces, pero poco más. Pero eres su amiga, su mejor amiga, y con eso basta. Confía en ti, y ese aval te hace grande. Por eso, por mucho y muchas veces que se lo hayas dicho, no tengo nada contra ti. Absolutamente nada, ni lo dudes. Muy al contrario, precisamente por quererla, le decías, le dices lo que piensas: Escapa de él, qué te aporta, con su edad y su situación, no tengas prisa, no te hipoteques, te voy a ayudar a encontrar alguien para ti, alguien de tu edad, alguien mejor. Y en tu hombro, figurado o no, ha llorado sus penas. Por eso, nada te reprocho, quizás sí lo haría si no opinases, si no deseases siempre lo mejor para ella. Como yo lo deseo. Además, los dos sabemos de quién hablamos, todas las opiniones influyen, aunque, con lo reservada, obstinada e independiente que es, es su intuición la que decide. Y no la tuya, de Pepito Grillo, ni la mía, de Satán endemoniado. Pero, sea cual sea, o haya sido, tú, la única que puedes, estate con ella. Ríe con ella y hazla reir. Apóyala y cuídala, quiérela. Ya sé que no hace falta que te lo pida, que esto parece pedante, cursi y pretencioso, especialmente si nunca lo vas a leer. Quizás sólo sea una forma de decir al viento que, como tú en la distancia, yo en su voluntad, no estar con ella no significa abandonarla, cuando quizás más lo necesita, sino todo lo contrario.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Santiguándose, por si acaso

Me sigue sorprendiendo todas las mañanas la gente que al pasar al lado de una iglesia se santigua, no sé si por religión o por miedo.

Y es que me recuerda aquella situación, en la que el cura, acostumbrado a ver salir al mismo hombre del club de alterne frente su iglesia, un día le para y le pregunta: “Perdone, buen hombre, me tiene usted sorprendido. Veo que casi diariamente frecuenta ese lugar de perdición, y, sin embargo, al salir, siempre se santigua. ¿Puedo ofrecerle mi ayuda espiritual?”

“¿Santiguarme?
, le pregunta sorprendido. ¡Qué va!, yo lo que hago al salir es palparme el bolsillo interior izquierdo de mi americana, para comprobar si llevo la cartera, luego el derecho, para coger las llaves, luego comprobar si llevo subida la bragueta, y, por último, acerco mis dedos a la nariz para ver si huelo a coño!”

Una risa. Como la vida misma.

martes, 3 de noviembre de 2009

Look at the moon

Mira la luna. Está grande, pletórica, en su plenitud. Cierto que no tiene el rojo de las noches de verano, cuando se confunde con el sol, pero mírala, mírala. Está llena, redonda, toda blanca. Color blanco de pureza y sinceridad, o de muerte, en oriente. Mírala, porque mañana se hará más pequeña, hasta ir desapareciendo, poco a poco, sin darnos cuenta. Que no te consuele saber que volverá, que puedes tenerla cuando quieras, otra vez, porque nunca vuelve igual, nunca es la misma, es como el teatro, como el amor. Disfruta de ella hoy, cuando se presente, en su plenitud, sin excusas, sin demorar la dicha, por Dios, no busques más excusas, look at the moon.

Que no te pase como a Diógenes, al que se le atribuye, en una de tantas veces que se masturbaba en público, su “ojalá fuese tan fácil combatir el hambre frotándose la barriga…” O el corazón, digo yo, por eso digo, look at the moon, please, darling, always, proriza, no te canses de mirar la luna, de disfrutar de la belleza auténtica cuando se presenta.