martes, 17 de noviembre de 2009

La felicidad del perdedor cartesiano – II

- Mi mundo sólo tenía sentido entre sus brazos.

- El mío se sostenía con la dicha de sabernos amadores y amantes, mutuamente y en confianza.

- Yo persigo mi felicidad en su felicidad, sabiendo que es feliz, que está feliz sin mí.

- ¿Funciona?

- Dije "persigo", no "consigo".

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