En una de esas maniobras, se enamoró. Pero lo negó siempre, no reconoció la realidad.Era feliz, por vez primera, con un hombre. Pero no le bastaba.
Quiso saber más, confirmar su realidad, que ella podía enamorar, pero nunca enamorarse, estar enamorada, volver a confiar en alguien.
Lo abandonó.
Desde entonces, como un ángel, vive en su mundo, de Hades, de libertad e independencia buscado.
La escultura, ya sabéis, de Antonio Cánova en el Louvre, gracias por traérmela, chula.
El aria, la mejor sin duda, le gustará, si, como me dijo, le gustaba la ópera.
2 comentarios:
Impresiona la presencia de este mármol, lo sé. :)
¿tú también lo ves a diario?
:)
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