En lo más alto de la pirámide de prioridades estaban sus amigas. Y su familia, supongo.
En el segundo nivel, los novios de sus amigas.
En el cuarto, y siguientes, el resto del mundo.
¿El tercero? El tercer nivel un día decidió eliminarlo para siempre.
Y la pirámide se acható, se truncó, se hizo más pequeña.
3 comentarios:
A veces pasa que trastocamos las prioridades, incluso puede que pongamos la pirámide apoyada en el vértice.
:o)
cada un@ escoge cómo vive y con quien vive, hay que respetar todo... salvo
que te hagan comulgar con ruedas de molino, o te hagan pasar por tonto, o por cómplice de lo que no está bien
Publicar un comentario