martes, 15 de diciembre de 2009

Exitus por/para no interferir

Nunca he modificado ni borrado ningún post, ni un simple comentario, así eran y así quedaron, el reflejo, nublado, atenuado con el raciocinio, el tiempo de decalaje y el respeto a la intimidad también. Ésta es la primera y la última excepción, creo, ya sabéis, la seguridad absoluta es propia sólo de l@s imbéciles. Porque incluía el decálogo como único texto, pero… tantas veces me he preguntado si había sido correcto aparecer, mucho he reflexionado al respecto. E, incluso con el tiempo, máximo hacedor, llego a la misma respuesta: Sí, tenía que haberlo hecho, para no morir en vida, para no ser –más- un zombie, un cobarde errante escapando de su destino. Y sí, tuve que seguir, peleando, on my way, por él. Sabía, presentía, que cada día era un día menos para un final anunciado. Y que cada día, ella crecñia, era algo mayor, Pigmalion la llamaba, añorando el mito, más que la florista y su honónimo efecto.
En la mía, la nuestra, disfrutaba el camino cada minuto, lleno de confianza y de libertad, hasta su adiós sin adiós. El dolor, la amputación y su forma, no se pueden expresar con palabras, no hay combinaciones posibles de letras, ni regaladas, que alcancen eso. Y dejé al tiempo, la cocción lenta, la perspectiva, hacer su trabajo. No es todavía como se merece, pero, al menos, es mejor. No es feliz, pero al menos es más feliz que conmigo, no en vano ha ratificado su decisión cada día del año. Quizás no ha llegado, por eso, todavía el momento de volar sola. Salvo que ella, su intuición, así lo haya decidido. Y, ante eso, y ante la sospecha, la capsy seguridad, de que ya ha paseado por acá, no procede interferir. Como dicen los católicos, esa gente que puede pecar con la tranquilidad de que va a ser perdonada, amén, así sea, así será.

Post de posts, the one

DECÁLOGO

1. Nunca nada te pedí, y por tanto nunca nada jamás te reprocharé.

2. Nos veremos solamente cuando tú quieras, preferiblemente sólo cuando lo desees mucho. Siempre estaré donde quieras que esté.

3. Nunca olvides que siempre puedes confiar en mí, es mi compromiso.

4. Tú tienes que ser siempre tú, tú misma, sin cambiar ni ceder ni domesticarte, por nada ni por nadie.

5. Eres joven, y tienes que vivir la vida a chorros, y en libertad, para recuperar el tiempo perdido y para crecer, conocerte, amarte y amar.

6. Mi objetivo sólo pasa por tu felicidad, es la prioridad. Sí tú eres feliz, yo soy feliz; si no eres completamente feliz, nada tiene sentido.

7. La felicidad de los demás, sólo depende de ellos; nunca lo olvides ni dejes que te confundan ni amortigüen tu intuición.

8. Nunca aceptes ser segundo plato o recambio de nada, tu estrella brilla sola siempre, con intensidad única.

9. Acompáñate siempre de quien, además de quererte, sienta, en cada minuto, orgullo y confianza por ti, como tú de él.

10. Y, sobre todo, no lo olvides nunca, el tiempo es sabio, pone luz a las tinieblas y confusiones, y coloca, armonioso, siempre todo en su sitio.

Te quiero, adiós

Te quiero,

Y es por eso que deshago el camino
Que hasta aquí me había traído,
No cansado, desolado, quizás,
Quizás exhausto
Por no haber logrado
Un lo mismo, un deseo,
Sólo un porcentaje, reactivo,
Tan insuficiente como estéril.

Despojado de nada que nunca tuve,
Me llevo mis recuerdos.

A cambio, esa ilusión,
Infantil, inocente, enferma,
Quién sabe, el tiempo dirá,
Si ridícula o patética también,
Que yo creía limpia
Y siempre sincera.

Son mi trofeo, mi premio,
Mi alimento de supervivencia
Para este viaje que inicio solo,
Como siempre, sin ti,
pero diferente ahora, ya.
SCQ 2009


Despedida, un año después

Hoy hace un año.

"Tu correo de ayer, ¿es una despedida?", me preguntabas el día siguiente.
"No es una despedida, es la percepción de una despedida, más bien", contesté.

Y así fue. "Necesito un margen", seguido, 11 días después, esta vez en persona, de un más cruel "No estoy enamorada de ti".

"Publicaré una entrada cada día de este nuevo año. Y el día que falte, sabrás que tenías razón, que no te amaba, o que habré muerto", me dije, sólo a mí mismo.

Hoy no han pasado siquiera dos meses, serán doce cuando esta entrada -¿final?- salga a la luz.

Aquel correo, dolorosa y espontánea respuesta a un post vecino -"¿Quién tiene el saber?"-, sólo incluía estas palabras:

Soy un sueño, una sombra,
un fantasma de sí mismo,
una derrota, un pasado inacabado,
un fin de ciclo, una promesa
abortada, un final de un fin,
un sueño sin futuro, una poesía rota,
una mentira, una sorpresa que se sabe,
una cicatriz sin herida,
una herida que no existe,
un dolor que no se acaba,
un silencio entre el silencio,
un nada, un no importa, un es lo mismo,
una historia no empezada,
una sinrazón, un mal ejemplo, una condena,
un castigo inmerecido, o no,
un fraude, un desconocido, tanto,
que ni siquiera sé qué soy.

14/12/2008 23:00

domingo, 13 de diciembre de 2009

Ganadora



Jugaba al póker, ganaba todo.

Por ganar siempre, perdió el amor.

Locos egregios(11): El payaso gordinflón

Al principio le daba mucha vergüenza, menos ahora. Lo que no quiere decir que sea fácil conseguir una foto suya, imposible si se da cuenta. Y no es una excusa, no os imagináis lo que ha costado.

Vio un nicho de mercado, un GAP, y ahí está, aprovechándose de la inocencia de los niños y de la confianza que depositan en un payaso, para ellos siempre bueno, para vivir de la voluntad de los padres –no tiene precio fijado por globo, lo que se le quiera dar, otro aspecto distintivo de su negocio-.

Por eso, aunque hoy está aquí, en este patíbulo de locos egregios, de tolo, ni un pelo. Aunque él se lo haga, y muy bien, cuando se ve observado o nos acercamos a él, siempre en el Paseo. No en vano dispone de un permiso municipal para su actividad, no como los manteros. Ignoro en qué epígrafe habrán codificado los burócratas del concello la correspondiente tasa (inflador de globos multicolores, expendedor de alegría infantil, impuesto revolucionario paterno, o algo así será), habría que preguntarle a Adriana, la sin duda más bella y maja funcionaria, y no sólo en de economía.

Lleva ya mucho tiempo, ya es parte del paisaje humano de la ciudad. Por eso entra hoy aquí. Y también por su disfraz y su pintura, de payaso, de clow, de bufón, al fin y al cabo. Mitad para alegrar, aunque en este caso sea por dinero, mitad para ocultarse, para no dejarse ver. Como el joker, aunque éste lo haga por otros motivos.
Foto: La Región, 2/01/10, especial Pazolandia

sábado, 12 de diciembre de 2009

Puzzle resuelto al final de túnel

Tanto, tanto tiempo después, la luz. Cientos de horas pensando, reflexionando, necesaria pero involuntariamente, y, al final, la luz. Todo encaja, finalmente, menos mal. Porque el dolor, ya crónico, en forma de tristeza, mirada triste por momentos, está ya consolidado en mi personalidad. En buena parte era por saber que no eras plenamente feliz, lo único importante. Otra, en intentar entender tu adiós sin adiós. Era un puzzle que no encajaba, al que parecía que le faltaban piezas. Y hoy, tanto, tanto tiempo después del túnel, la luz.

Te conocí, te vi, mejor dicho, en un acto masivo, tu puesta de largo, muchísima gente, políticos inclusive, y tu esfuerzo, consciente o no, ya era llamar la atención. No sólo por esa gabardina blanca, era tu presencia, entre asustada y retadora, nadie notaba tus nervios, la que me turbó, la que me obligó a investigar en ti. Costó, ¿te acuerdas de tus respuestas a las dos, tres veces que te sugerí tomar un café? Te lo recuerdo: risas, te reías de mí, literalmente. Risas altivas y orgullosas, como su presencia aquella vez, pero inseguras, más defensivas que hirientes. Eso vi, por eso no hubo el “hasta luego, Lucas”, por eso me llamaste, quedamos, ya desde el principio intuía las piezas del puzzle de la muñeca rota.

Y así fue cada día. En las primeras citas, breves cafés, la esquina del Miudiño como testigo, además de escondidos nervios iniciales, esa posición altanera, esa calificación, siempre baja, del considerado rival, esa postura vital tuya. Yo soy grande, quien quiera algo de mí tendrá que currárselo, y, al que no le guste, que se pire, vampiro, porque yo lo valgo, y, sobre todo, porque nunca nadie más volverá a hacerme daño. El ataque como defensa, la iniciativa siempre, nunca un renuncio, no bajar la guardia jamás, corrigiendo errores en posteriores razonamientos en tu dormitorio –tú sí que razonabas, como me reprochabas, 1331, como hasta ahora hoy yo, como cuando algo no entiendes, no encaja-.

De hecho, más piezas aisladas del puzzle, tu pavor a un comentario intranscendente, para matar un silencio, que incluía la palabra “relación”, o tu orden, mandato, de vernos sólo cuando tú quisieras, y siempre mediante mensajes, nunca llamadas. Así fue, siempre, nunca lo quisiste realmente cambiar. Nada, tampoco, de decirnos nada importante a la cara, otra norma no escrita, como la principal, “no promesas, no mentiras, no reproches”, ésta sí consensuada tácitamente.

De esa forma podías vivir, intensa, absoluta y libremente, la vida que quisieras, con quien quisieras, sin explicaciones a nadie, ni a ti misma, sin contradicciones. Por eso también, sin entenderlo, nació el decálogo, nada es casual. Comunicado indirectamente, ya ves, así eras, tuvo que haber un blog para comunicarnos -¿fue casual que me enviaras, meses antes de entrar, la dirección del blog hermano, erróneamente en un chat?-. Incluso recuerdo, más piezas, esta vez en el Grándola, me enseñabas tú misma la entrada de The Story para gritármela, para darle su valor, nunca nada directamente, siempre, como el blog, soy hombre, tardando un mundo en darme cuenta de todo.

Nos veríamos sólo cuando tú quisieras, es decir, cuando lo deseases mucho. ¿Sencillo? Sólo tú sabes cuánto deseabas verme, el mensaje, la cita, era cuando se hacía insoportable mi ausencia, no como ahora, cuando, pese a tu obstinación, orgullo y capacidad de sufrimiento, no podías evitarlo, cuando te cansabas de buscar en google mi nombre seguido de “te extraño”, como un gran día vi, hay que borrar siempre los ficheros temporales, nunca nada te dije, descubrí delante de ti (¿el mismo día que te dejó/dejaste tu entonces último castigado, el mismo día que tu amiga te reprochaba telefónicamente estar conmigo?).

Lo bueno, y también era lo necesario, es que entonces, aunque siempre disfrazada de grandeza, altivez, incluso aparente desidia, indiferencia, asomabas como realmente eres, no querías desaprovechar el tiempo hasta la nueva cita. Y te relajabas, y confiabas, eso sí, sin bajar nunca la guardia, y reprochándote al llegar a casa esa soltura, esa complicidad, esa mirada limpia, desconocidas en ti. Ahí fui muy, muy afortunado. Mi intuición me permitió ver en ti, desde el principio, los que otros, los que se quedaban en la pantalla, el polvazo, el culto al cuerpo, la nunca indiferente vestimenta y pose, la aparente seguridad, todos, no veían. Yo te veía como realmente eres, como ya te dije, mi niña, no mi Pigmalion, no confundas, grande, muy, muy grande, noble, sincera, infantil, necesitada de amar y ser amada, de dar y recibir amor sin límites ni condiciones. Como eras antes, un año, dos antes, y no tu imagen, tu absurda mascarada, tu correr por delante de todos escapando de nada, tu coraza transparente. Fui muy, muy afortunado, te doy las gracias, no es ironía, puedes llorar si quieres, nunca hace mal. Y eso que la situación, cada cita, cada encuentro, cero reproches, suponía una fisura en tu máscara, despegarse el envoltorio, destruir tus nuevas seguridades, tu nueva vida, algo doloroso, y, sobre todo, racionalmente no deseado. Más piezas del puzzle. Y, aún así, volvías, provocabas los encuentros. Yo intentaba apurarlos, me consumían las despedidas, porque, sin saberlo, sin darme cuenta, sabía de esa contradicción interior que te provocaba, esa dura batalla diaria que te acabó arrancando lágrimas en silencio y soledad. También, sin saberlo, sabía, creía que el tiempo correría de mi parte. No, no por hacerte cambiar, yo nunca, nunca, quise que cambiases, nunca nada te dije, me callaba siempre, en nada. Ni de lo que hacías ni de tu forma de vestir, más por llamar la atención que por sentirte bien, ni de nada. Deseaba, como hoy deseo, que fueras como realmente eres, como era el aura de tu foto de amarillo en hi5 -¿aún está?-, relajada y feliz, tú misma, relajada y feliz, aunque sabía, intuía, que eso sólo lo hará el tiempo. Por eso cada día era un día más en el que no todo el mundo era malo y culpable de todo, era un día en el que confiabas, en el que podías cerrar los ojos, en el que nada temías, era un paso más, eras mejor.

Por eso te fuiste. Para no verlo. Es más cómodo la excusa, cualquiera vale, el culpable permanente, la transgresión como respuesta. Bien hecho. Si ya tenías tu propio jocker interiorizado, ¿para qué cambiar? Como diría tu amiga, el cambio, ¿qué te aporta?. No será por no conocer las alternativas, mira que costó que descubrieras que todo era posible. Recuerdo que dudabas de mí, me tenías como tienes a todos los hombres, como quienes sólo quieren aprovecharse de ti. ¿Te acuerdas de aquel incidente en el miudiño? ”Yo sólo busco acostarme contigo”, como broma, ironía, después de toda una tarde y todo un mundo demostrándote lo contrario, lo que hoy te digo, los dos besos en las mejillas como único acercamiento, y quisiste creer que era cierto. Pocos disgustos así recibí, no es un reproche, sino otra pieza del puzzle, parecía todo absurdo, como hasta hoy, como si nada hubiera valido para nada, como si no quisieras salir, ni siquiera conmigo, de ese cliché de “mujer castigada se convierte en mujer castigadora, para que nunca más un hombre le haga daño”.

¡Qué rollo! ¡¿Lo siento?! Acabo. Cuando sea, cuando toque, se caerá ese miedo, ese disfraz permanente, esa necesidad de causar buena impresión a todo el mundo, de seducir para no sentirse mujer rechazada, de llamar la atención por sentir que pasar desapercibida es sentirse humillada. Esa necesidad de no desvelarse, descubrirse, ni mirar a la cara, ni a los transeúntes, te sorprendía tanto en mí, no lo concebías. Mi grano de arena fue ver, por vez primera, que la felicidad es posible, que el túnel tiene salida. Llegará. Tardará, sin duda, posiblemente mucho. Con o sin pareja, qué más da. Pero serás feliz, en el grado que te lo propongas, ya te lo dirá mi amigo el perseguidor, relajadamente feliz, riéndote de la vida, sin actuar, sin sentir que la vida se ríe de ti, con una tranquilidad no exenta de locura ni infantilismo, pero ya no forzado, sino confiada y feliz. Llegará, al final de túnel, la luz.

El túnel

No nos pasa en las carreteras conocidas, donde viajamos sin preocuparnos.

Sí en los viajes más largos, o por territorios desconocidos.

Al entrar en el túnel, no sólo se pierde la emisora de radio, el GPS, también nos entra cierta inquietud, ¿cuándo acabará?

Y, al final, cuando la luz asoma, la tranquilidad.

Hizo falta el viaje para valorar la luz, ahora el destino está más cerca.

viernes, 11 de diciembre de 2009

Amor propio versus orgullo

Imprescindible en la vida, y más en el amor, en el equilibrio siempre dinámico de la pareja.

Sin amor propio, la personalidad se anula, y el otro, en aplicación de la teoría isostásica y de los vasos comunicantes, ejerce una influencia excesiva, y, por tanto, voluntariamente o no, dañina.

Muy al contrario, el amor propio va unido inseparablemente a la autoestima, un valor que, precisamente, la pareja siempre enriquece.

El orgullo, tan parecido y opuesto, es un freno, un pecado capital, pero, sobre todo, un lastre, potencial o no, de la felicidad, la armonía, la entrega y la pasión.

Y cuando anula el deseo, la confianza, o la dicha compartida, está anulando la autoestima y el amor propio del otro, está minando, dinamitando, asesinando el amor.

jueves, 10 de diciembre de 2009

Menos mal

Menos mal que no dormimos juntos, menos mal que no compartimos sueños.

Menos mal que no nos amamos en demasía, ambos amábamos la otra libertad.

Menos mal que no anduvimos mucho tiempo entre nubes, calles y avenidas, menos mal para los amigos, amantes y conocidos.

Menos mal ese niño que no tuvimos.

Menos mal, una alegría, supongo, buscada y conseguida, somos afortunados, menos mal, debemos estar contentos.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Nadie más?

Nadie más me volverá a hacer daño.

Cueste lo que cueste.

Caiga quien caiga.

Nadie más me va a volver a hacer daño.

Salvo yo mism@.

martes, 8 de diciembre de 2009

Coroza / coraza

Para protegerse del nuevo frío, se cubrió con el más impermeable traje, una coroza que hizo con sus propias manos. No se la volvió a quitar, no le importó ni su peso ni su incomodidad, había decidido no volver a exponerse. Y se adaptó tanto, que la convirtió en su nueva piel, la única que sentía y mostraba. Tanto, que cuando quiso probar a quitarla, siquiera una parte, se dio cuenta que no podía, resultaba peor que una depilación, un tuneo, era como arrancar la propia piel, asomar las entrañas. Y, como no pudo, tantas como veces lo intentó, incluso con ayuda, y como tampoco se sentía nada mal con ella protegida, con ella se quedó definitivamente.

Afortunados

Sin tu llaga, sin tu dolor y su parejo orgullo herido, siempre frescos, no me hubieras abandonado, qué más da la forma.

Sin tu llaga, tu dolor perenne, tampoco te habrías acercado, tenido esa necesidad de ser deseada, pero también de conocer tus nuevos límites.

Al menos fue conmigo, en eso, los dos, somos, fuimos, afortunados.

lunes, 7 de diciembre de 2009

De los sentidos, la vista


Para amar, no es preciso ver

Para no amar, es mejor no ver

domingo, 6 de diciembre de 2009

Gafas

Y, al final, se puso gafas.

Le costó reconocer que no distinguía bien la realidad, que la veía distorsionada, irreal.

Hasta que le resultó imposible seguir así, lograr no ya reconocerlo, sino que los demás, todos los demás, no sólo unos pocos, lo descubriesen.

Por eso las pone poco, lo menos posible, cuando nadie le ve, cuando es inevitable.

sábado, 5 de diciembre de 2009

Cafés en Ourense

Os encontraréis con facilidad –algunas ya han pasado por aquí- guías de restaurantes, de hoteles, de compras e incluso de copas por Ourense. Pero ¿y los cafés? ¿Dónde encontrar una guía de cafeterías de ourense? Parece una tontería, ¿no?, así de pronto. Pero no lo es tanto, fijaros. Porque resulta no sólo que hay muchas, sino que, además, pasamos mucho más tiempo en ellas que en restaurantes o comercios. Especialmente en Ourense, donde el tiempo es más lento, todavía se disfruta de la conversación, y el café -¿será el agua?-, exquisito. ¿O acaso no lo notáis, incluso los no cafeteros, cuando salís, incluso a Vigo, sin ir más lejos?

Son cientas las cafeterías de Ourense, sería casi imposible citarlas todas. Muchas de ellas son parte de la ciudad, muestran una pátina de historia local, que se perderá con su cierre, como ya pasó con el Bohemio o el Victoria, y que exhiben con indisimulado orgullo. Desde aquel invento del Latino, con el visionario y emprendedor Eduardo y su socio alemán, en el local del Bazar Puga-Radio Ourense, hasta el Secret, el más moderno, el abanico de elección es enorme.

Por eso, y como para gustos colores, dejo aquí aquéllos que a mí me apetece, aquéllos que han dejado en mí una huella imborrable, son parte de mi vida. Y no preguntéis por qué, especialmente si ya sabéis la respuesta.

Salen 33, a ver si coincidimos en gustos….

Miudiño / Trampitán / Grandola / Gabbana / Arume / Antiqua / Perla(s) / Torgal / Xacobeo / Aljama / Four Roses / Stop / Irish Clan / Titanic / Jam Session / Turco / Breixo / Chaplin / Moncloa / Latino / Babilú / Secret / Trampa de Venus / Baviera / La Calle / Efémera / Real / Milucho / Alameda / Colmena / Bekas / Forum / Galaxia21 /

viernes, 4 de diciembre de 2009

Dreaming

Se tumbó, sin cambiarse, sobre la cama, la cara sobre las manos, las palmas juntas, como un niño. Y durmió plácidamente, como un niño. Hasta que sonó el timbre, que le despertó. Se levantó y atravesó el pasillo de esa casa, desordenada y vieja, donde ahora vivía. Abrió la puerta, allí estaba. Con la mirada serena y una bolsa, un macuto, en la mano. No supo qué decir. He venido, he venido para quedarme, si me aceptas. Parecía un sueño. Es un sueño, se dijo, y, sin cerrar la puerta, atravesó el pasillo, volvió a la cama, se tumbó y siguió durmiendo.

jueves, 3 de diciembre de 2009

La caja del misterio


Toma, es tuya, le dijo entregándole la caja cerrada.

No la abras nunca, le dijo, dándole la llave.

¿Por qué?

Pregunta para qué, para saber convivir con la duda, el misterio, la incertidumbre.

Revancha, y desempate


Me mataron, por confiar plenamente.

Me costó, pero, cuan ave fénix, tras un tiempo de vida y muerte, de lucha y destrucción, lo superé.

Y decidí nunca más morir, y atraer y rechazar como modus vivendi, como revancha, como necesaria autoafirmación.

Finalmente, yo misma maté, de igual modo, a quien en mí hice primero confiar plenamente.

La revancha y el desempate, saldado el pasado, fueron el principio de mi nueva vida.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Soledad escogida

Estaba muy solo. Me compraba flores a mí mismo, me pasaba las tardes paseando mi perra. Pero estaba muy solo. Por lealtad, compromiso, no sé realmente por qué, no me salia buscar nada, dejaba pasar el tiempo, viviendo en soledad, durmiendo solo.

Un día la vi. Me turbó. Tenía que haber una segunda vez, la confirmación. Así fue, como veinte años atrás. Después, un mundo después, la primera cita. Y, en cada encuentro, sin verlo, como mi soledad, un descubrimiento. Como una madre, nunca dijo nada, sólo estaba ahí. Nunca me doy cuenta a tiempo. A lo mejor, por eso se fue, para que la extrañara, para que fuera a por ella. Sin decir nada, así era. Como una matrona, un ángel, un silente amante. No se merecía arrastrar mi soledad. Estaba profundamente enamorado de ella, pero no era suficiente, o precisamente por eso fue. No quise ser un lastre en sus alas, la quería feliz, volando muy alto.

Por eso no la llamé, no volé tras ella cuando despegó el vuelo. Incluso le soplé, para ayudar a sus alas, para que viera que no estaban rotas. Y que siempre la apoyaría en su libertad, hasta en su adiós.

Yo sigo igual. Solo. Rodeado, pero solo. Con mi felicidad buscada. Feliz con su recuerdo y con mi respuesta. Y triste, ahora sí, hundidamente triste, sin saber por qué. O, como siempre, sin darme cuenta a tiempo, sin quererlo ver.

martes, 1 de diciembre de 2009

Realistas vs Idealistas



Cada día es una victoria de la realidad

looking for paradise

Cuando nadie me ve, también me alegran canciones y vídeos superventas, como éste de alejandro sanz y alicia keys

lunes, 30 de noviembre de 2009

Javier María Ceballos, apareció

Telegrama con motivo de la boda de un viejo amor

Señora,
efectivamente, hasta en las bodas más vigiladas
aparece siempre un desconocido sin corbata
con una lágrima en el ojal.
Deseo que seas locamente amada.

Costó, rondaba en mi cabeza como esos nombres, esas palabras que sabemos que sabemos pero no nos salen. Y apareció, no podía ser de otra manera.

Vino, años después, a mi mente y a nuestro chat diario, antes de la primera cita. Nada es casual. Y desde su adiós, me rondaba. No recordaba el autor, lo asociaba con Luis Antonio de Villena, pero no. Es Javier María Ceballos, plagiador del diario La Verdad Digital, de su "Bufes, Vida Mía", y aquí queda. Al final, era cierto, desde el principio intuía el inevitable adiós, por eso el no mirar al futuro, por eso, mirada positiva, cómo sería el dolor si así no hubiera sido.

Descubri-miento

Hoy, navegando, un descubrimiento.

Sólo leí un post, no miento, tengo el blog en marcadores, digo favoritos.

domingo, 29 de noviembre de 2009

Xaquín Marín, another one



Ya estuvo aquí, pero no por haber estado va a dejar de volver. Lo bueno, y en humor gráfico gallego, para mí Xaquín Marín es el mejor, nunca cansa, todo lo contrario, sorprende cada día. Aunque tenga temporadas menos buenas, no es por reconocimientos de tiempos pasados, sino por convergencia de pensamientos, que siempre estará, aunque no se le vea, aunque no se prodigue, aunque no quiera estar.

Cualquier noche puede salir el Sol


Cualquier noche puede salir el Sol

Hace una noche clara y tranquila, está la luna que da luz,
los invitados van llegando y van llenando toda la casa
de colores y de perfumes.

Hete aquí a Blancanieves, Pulgarcito, los Tres Cerditos
el perro Snoopy y su secretario Emilio, y Simbad,
Ali babá y Gullivert.

Oh, bienvenidos, pasad, pasad, de las tristezas haremos humo
mi casa es vuestra casa, si es que hay casas de alguien.

Hola Jaimito, y doña Urraca, y Carpanta y Barbazul,
Frankenstein y el Hombre Lobo, el conde Drácula y Tarzán,
la mona Chita y Peter Pan,
la señorita Marieta del ojo vivo viene con un soldado,
los Reyes de Oriente, Papa Noel, el pato Donald y Pascual,
la Pepa Maca y Superman.

Buenas noches señor King Kong, señor Asterix y Taxi-Key,
Roberto Alcázar y Pedrín, el Hombre del Saco y Patufet,
Señor Charlot, señor Obélix,
Pinocho viene con la Moños cogida del brazo,
está la mujer que vende globos, la familia Ulises
y el Capitán Trueno en patinete.

Y a las doce han llegado la hada buena y la Cenicienta,
Tom y Jerry, la bruja Calixta, Bambi y Moby Dick
y la emperatriz Sissí,
y Mortadelo y Filmeón, y Guillermo Brown y Guillermo Tell,
la Caperucita roja, el Lobo Feroz y el 'Caganer'
Cocoliso y Popeye.

Oh, bienvenidos, pasad, pasad, ahora ya no falta nadie,
o quizás sí, ya me doy cuenta que sólo faltas tú,
también puedes venir si quieres, te esperamos, hay sitio para todos
el tiempo no cuenta, ni el espacio, cualquier noche puede salir el sol.

¿Qué sabe nadie?

Nadie sabe nada sobre el amor. Con esa necesidad humana de clasificar y conocer todo, se ha elaborado una ingente cantidad de estudios, pero ninguno resuelve esa duda universal. Unos hablan de atracción entre contrarios, otros sobre menos prosaicas teorías economicistas de intercambio, otros sobre mera compatibilidad química y hormonal. Y así, una pléyade de teorías, no digamos literatura, al respecto.

Yo mismo he intentado saber qué tenían en común las mujeres que he amado, y no he encontrado esa regla, ese leif motiv, ese aspecto común. Lo que sí tengo muy claro es que, aunque tarde, he sabido cuando estaba enamorado. Y creo que ella también, aunque nunca lo haya reconocido, incluso haya repetido, como Judas, tres veces, lo contrario. Ya sabéis, hasta lo más disparatado, a fuerza de repetirse, se convierte en realidad. Incluso para ella misma, ni os imagináis su capacidad de obstinación, obcecación y autosufrimiento, pero no penséis que es un reproche, sino una característica de su personalidad. Posiblemente provocada por un súbito, inesperado, cambio vital, muerte en vida, cuando confiaba, creía, todo era rosa. Por eso estaba ahí, esperando, expectante, como yo. Llegó sin esperarse y sin avisar, aunque, ahora se ve mejor, el terreno estaba abonado. Los dos odiábamos esa necesidad mutua, esa libertad rota, esa dependencia complaciente. En cada encuentro buscábamos la puerta de salida, pero la realidad hacía cada día más sólida la unión, dificultaba el adiós buscado. Nadie podía ser responsable de un nuevo roto, ya intuíamos las consecuencias. Por eso estábamos ahí, esperando, expectantes, aprovechando el camino, cada día, como si fuese el último. Y para no asumir esa responsabilidad.

¿Es esto un adiós?, me volvería a preguntar, la estrategia repetida, al leer esto. Y, otra vez, le diría, no, es la percepción de una despedida, de tu despedida. Al menos, he hecho todo lo que podía hacer, de nada valdría intentar nada que no saliera de ti, sería demorar un fracaso, le respondería. Además, como también le dije en el primer y reversible adiós, tienes todo el tiempo del mundo. Porque, salvo error, porque nadie sabe nada sobre el amor, cuando es auténtico, es estable, permanente, sobrevive a tiempos y requiebros. O no, o también se resquebraja, como el más grande muro, con el tiempo, la distancia, la indiferencia, el olvido. Pero, sobre todo, con el engaño, que no es otra cosa, no seáis simples, que la pérdida de confianza en el ser antes amado.

Malo será



¿Visión gallega o visión positiva? ¿Engañarse o positivar errores?

Dos maneras de verlo, esto de vivir como gallegos, como todo.

¿Nos equivocamos siempre? ¡Malo será!

sábado, 28 de noviembre de 2009

No con mi dinero

Ahora que ha pasado un tiempo, necesario tantas veces para ver con perspectiva la realidad, lastre otra para corregir errores, también, pero siempre máximo hacedor, opino.

En primer lugar, aunque no nos conozcamos, mis condolencias, Paco. Como sabéis, recientemente ha fallecido el padre de nuestro Alcalde-Presidente, Eduardo Rodríguez Piña. Un hombre bueno, ético, un socialista de verdad, qué más da el carnet, nada que ver con otros, y no miro a Demetrio. Porque antes, estar comprometido era un problema, mientras que hoy es un chollo, la posibilidad de administrar recursos públicos sin responsabilidad alguna y con controles relativos, por eso no se exige ni formación previa ni oposiciones. Por cierto, nunca entenderé cómo de hombres buenos, íntegros, socialistas, republicanos, puedan crecer hijos pijos de derechas, no es el caso. Claro, luego pasa lo que pasa, especialmente con los advenecidos –bye, bye, teniente Callagan, ya no pagaremos más botellas- que malgestionan y son incapaces de distinguir los lindes entre lo público y privado. Me refiero ahora a la esquela por tal motivo publicada en el diario La Región, y pagada por el concello, es decir, retraída de lo ingresado con nuestros impuestos y multas. Una pasta gansa, claro, nada en relación con el presupuesto municipal, pero una pasta si la tuviese que pagar el funcionario o político que dio la orden. Es un tema muy desagradable, no digo que ilegal, claro, pero, por favor, que no se repita, que se regule si es preciso, no, no nos quememos, más, por unos trajes, digo por unas esquelas.
Y, por supuesto, no es nada personal ni antiPSOE, todo lo contrario, y menos ahora, porque tenemos que estar contentos con que nuestro Alcalde-Presidente ya pase los fines de semana en la ciudad, en el centro o en Palmés, la nueva Luintra, que no se vaya a Verín, con su chica, fue un acierto su fichaje por Aquagest, ya sabéis, la empresa que gestiona las aguas de la city, casi nada, la que vale vale, y, el resto, como está pasando, despedidos.

Imagino que ver el pulso de la política local y provincial de los últimos años tiene culpa, dificulta esa distinción entre lo público y lo privado. Porque, manda huevos, ¿qué carallo pintan Amenábar, o Imanol Arias, recibiendo premios -"Mundo enteiro 2009", de veras, de nuestro indefinido presidente pepero y de la Diputación? ¿Cuánto cuesta la broma –aviones, dietas, actos, premios, Parador- por cada ourensano? ¿Qué nos aporta, salvo la alfombra roja para estos políticos de provincias en fruslerías con personales del papel couché tan onerosas, que creíamos exclusivas de su enemigo Cabezas (y esposa)? Así nos va. Que falta un mes para Inocentes. Que me devuelvan mi parte, y, por favor, que no vuelvan, que estamos en crisis, que, si van a tirar el dinero, que lo hagan desde el aire, que al menos cae en la provincia. Basta ya. ¿Cuándo empezarán a ser juzgados por dilapidar el erario público los malos gestores? Espero que antes que este bloguero por opinar, espero, siempre espero imposibles, malo será.
(foto Nacho Gómez para El País)

viernes, 27 de noviembre de 2009

Eros y Psyche, E y P, variaciones sobre el mito

Provocaba deseos, y se sabía inaccesible. Aunque anhelaba el amor, disfrutaba de la situación, escogiendo y rechazando los mejores pretendientes.

En una de esas maniobras, se enamoró. Pero lo negó siempre, no reconoció la realidad.

Era feliz, por vez primera, con un hombre. Pero no le bastaba.

Quiso saber más, confirmar su realidad, que ella podía enamorar, pero nunca enamorarse, estar enamorada, volver a confiar en alguien.

Lo abandonó.

Desde entonces, como un ángel, vive en su mundo, de Hades, de libertad e independencia buscado.



La escultura, ya sabéis, de Antonio Cánova en el Louvre, gracias por traérmela, chula.
El aria, la mejor sin duda, le gustará, si, como me dijo, le gustaba la ópera.

Sombra

Vete, estoy harto de tenerte siempre a mi lado.

Es inevitable, siempre será así.

Me niego a creerlo, tengo que alejarte de mí, de día y de noche.

De día, quizás podrás, nada más.

jueves, 26 de noviembre de 2009

De las lluvias, los baches

Hoy pisé un bache. Estaba lleno de agua, ya sabéis, las lluvias pasadas.

Me mojé entero, casi me ahogo.

Tanto, que, de lo empapado que estoy, aún siento que no he salido.

Nunca llueve a gusto de todos

Llueve a mares, contemplo la lluvia desde la ventana, recién llegado de la calle.

Una suerte para los cogordos, cogumelos, boletus, nadie irá hoy a darles fin. Bueno, una alegría temporal, una muerte aplazada, porque con la lluvia brotarán más, y con su fin brotarán multiplicados sus depredadores.

Otra pena para los participantes en botellones, en este caso la culpa es del Concello. Vale que no controlen ni las horas ni las edades de venta de alcohol, pero, ¿para cuándo un botellódromo cubierto, un espacio cubierto para perder grupalmente la noción de la realidad?

Malo también, estoy negativo, para la hostelería. Hace falta valor para salir de casa, para oxigenarse con el aire de la calle y las risas de los amigos.

Al menos –empiezo a ser positivo-, ayudará a los artistas, para concentrarse en sus creaciones, a saber qué maravillas nacerán de estas lluvias (ni que decir tiene que no es el caso).

Y también a los amantes, obligados a permanecer juntos, solos o en compañía de amigos. Quizás, quién sabe, están viendo llover desde la galería del salón, al calor y sentido del crepitar de unos troncos en la chimenea, preludios de una noche de amor y abrazos, que son amor.

¡Qué envidia!, ¿no?

Verdaderamente, nunca llueve a gusto de todos.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Montt versus Elrich, man or woman

Más de lo mismo...¿Quién tiene más pensamiento femenino?























Ah, mi opinión...
Los dos son varones, geniales. Pero, sin duda, Montt, ¿no? Elrich es más un/otro sufridor.

Poema repetido, veinte años después

Claro que no, no está nada bien hacer el mismo regalo a dos mujeres. Por supuesto, mucho menos simultáneamente, claro, claro. No es el caso, tampoco una excusa. Lo digo, porque traigo aquí, que no un regalo, un poema dedicado a la primera mujer que amé, con mayúsculas y negrilla, hace más de veinte años, un mundo. Suyo es, en aquel momento, y mientras ardía la llama. Fue también la primera de dos, que me hizo llorar. Por ser como soy, como era, ingenuo, pazguato, infantil, poeta. Después de un tiempo, volvió, es cierto, pero eso es otra historia. Hoy, como al árbol viejo, a ese poema le brotan nuevas hojas, parece vivo, pero con sangre nueva, distinta. En medio, muchas, muchas experiencias, esta vez sin lágrimas, la huída antes del dolor, como premisa, o, simplemente, la experiencia y satisfacción, personal o mutuas, tantas veces.

Ahora, sentado en el camino, más andado que por andar, sin esa necesidad, ya apagada, saciada, de autosatisfacerme, confirmarme y consumirme en otros cuerpos, descanso, sin buscar nada, sin pedir nada, como el viejo pescador. Quién sabe si, aquí sentado, adormecido al sol que diariamente miro, me mira, recibiré un beso, una mano, una mirada, abrazo, un beso en la frente, un vente conmigo, un, al menos, aquí estoy, puedes contar conmigo, o no. Aunque pueda que desde fuera pueda parecerlo, no lo busco, nada pido, menos un amor que no sea libre, desinteresado, maduro, sincero. Dos veces han sido muchas en la vida para llorar por amor, la ilusión es una llama que se esvanece con las lágrimas.

Tiñan sido moito máis altas
as metas que tiña pensado acadar contigo,
non pudo ser.

Quíxente ter por dona dos meus sonos,
non pudo ser.

Quixente ter por fada no meu camiño,
non pudo ser.

Quíxente ter,
quíxente.

Non pudo ser.

Ou algo así era, amor frustrado adolescente, ou por adolescente.

martes, 24 de noviembre de 2009

Urgencias tardías

Pero hombre, ¿cómo viene usted así? ¿Cómo no ha venido antes?

Antes no me dolía tanto…

Pero, ¿usted ve cómo está? El daño ha sido enorme. ¿Cómo fue?

Fue por mi culpa, por mi inexperiencia, por exceso de confianza.

¿Por eso no vino antes?

No, no, de verdad, no tiene que ver, no me dolía tanto, ahora ya no aguanto, es insufrible.

Mire, el daño ha sido brutal, y ha transcurrido mucho tiempo desde entonces. Vamos a hacer lo imposible, pero no le garantizamos nada.
Y, por supuesto, nunca va a quedar igual, ni bien del todo.

Ya, eso ya lo sé, no hace falta que me lo diga.

lunes, 23 de noviembre de 2009

Perdón por ser hombre

Diferencias en el cerebro del hombre y de la mujer

Es lunes con Elrich

Mejor siempre con la mirada positiva de Elrich.



Una de cal y una de arena. ¿O tanto has cambiado, ourensan@?.

domingo, 22 de noviembre de 2009

Ourensan@, trinitario y mentireiro

Un@ habla de Ourense y su vidilla.

Otr@, de las penas del alma rechazada.

El otr@, el más vago, aporta su aspecto lúdico, musical, artístico, publicitario….

Son tres, y es un@, enmascarado, es un misterio, de difícil entendimiento para quien no cree, más todavía para quien no quiere creer. Porque en Galicia es extraño el trabajo en equipo, así, sin solaparse. Aunque no sea por lo que se lo curre, el misterio de esta Trinidad bloguera es su aparente coordinación. Algo tendrá que ver el corrector de estilo, el padre de la criatura, hijo y Espíritu Santo, en definitiva, mintireiro donde los haya. Seguro que ni hasta internet tiene.

Quizás en eso resida su singularidad, en la suma y el todo, quién sabe nada?. Pues, aunque no lo entiendo, hacéis bien. Porque, si creéis en la Iglesia y sus directivos y la S.T., ¿cómo no creer en esto?

Hay que tener fe. O no.

PD.: Si, aún con todo, queréis conocer mi rostro, aquí me tenéis, en este vídeo grabado ayer mismo, vaya semanita.

sábado, 21 de noviembre de 2009

Amor virtual ausente

No la conozco, pero hace mucho tiempo que no sé de ella. Espero que esté bien, muy bien, y que, por eso, no tenga necesidad de perder su mejor tiempo en un blog, que haya reducido por eso la cadencia de sus entradas.

Le dedico, humildemente, este tema de Javier Ruibal, espero que le guste, a ella y a los amores virtuales, a aquéllos que se conocen o se mantienen con un cordón umbilical invisible que es un blog, un post, un comentario, o un chat, nunca con la realidad, tan diferente tantas veces, pero siempre tan brutalmente sincera.

Con su letrita, claaaro.

¿Quién eres? (Ganador)

¿Quién eres?

La que me dice: “confía en mí”, o la que rehuye hablar conmigo, mirarme a los ojos.

La que me dice: “estarás cuando quieras que esté”, o la que me dice “no te volveré a llamar más”.

La que me dice: “escápate conmigo”, o la que no acude a sus propias citas.

La que me dice: “vamos unos días a Ofir”, o la que dice que no puede dormir una noche fuera de casa.

La que me dice: “Quiero hacerte feliz”, o la que desaparece, no quiere verme.

La que dice: “Te querré siempre”, o la que dice, repite: “Siento que esto ha llegado a su fin, como el vencimiento de una imposición de plazo fijo”.

Yo siempre apuesto por ti. Siempre, aunque tantas veces no quisiera, ni te imaginas estos meses

En contra de la razón, es todo lo contrario a comodidad, al sentido común.

Y le echo la culpa, no a ti, ni a la edad, ni a tu historia, sino a las hormonas. ¿Cuándo cambiamos de endocrino?

Yo siempre apuesto por ti.

Y me sé Ganador.

viernes, 20 de noviembre de 2009

Monumento

En una plaza pequeña, de un pueblo pequeño, donde jugaban los pequeños, se inauguró un día un monumento, bueno, un pequeño pedestal, en cuya placa ponía:

“A quien nunca estuvo, nunca se conoció y nunca se quiso, pero jamás podremos olvidar”.

jueves, 19 de noviembre de 2009

Llámame, si puedes


Llámame. Cuando veas, cuando quieras. Cuando dejes de mecerte por el paso del tiempo, y decidas por ti. Cuando estés segura, al menos, de lo que no quieres. Cuando, más que buscar, elijas encontrarte. Nada te prometo, o todo, ya lo sabes. No será fácil, pero será mejor.

Música, pero no de relleno



Alegre, ¿no?

Con su letrita, para vag@s:

Te quiero
aunque ahora no viene a cuento
aunque no te lo demuestro
te quiero.
Te quiero
aunque pareza que me olvide
aunque creas que no es cierto
eso es lo que siento.

Me gusta
pensar que me gustas
saber que te quiero
qué bueno, qué bueno.
Me gusta
ser el dueño de tus celos
despertarme y darme cuenta
de lo mucho que te quiero.

Quererte
quererte no es bastante
quererte es no entenderte
y que te siga queriendo.
Quererte
quererte es acordarme
quererte es merecerte
más de lo que te merezco.

Me gusta
pensar que me gustas
saber que te quiero
qué bueno, qué bueno.
Me gusta
ser el dueño de tus celos
despertarme y darme cuenta
de lo mucho que te quiero.

Te tengo, te pierdo
te agarro, te suelto.
Te vas y te espero
te busco, te encuentro.

Te acercas, me alejo
te escucho, te cuento
te compro, te vendo
te odio, te quiero.

Te dejas, me dejo
me besas, te muerdo.
Te lamo, te huelo,
qué bueno, qué bueno.
Te pido, te ofrezco
(te amo, te miento)
te abrazo, te aprieto
me duermo, te sueño
qué bueno, qué bueno.

Te quiero
y lo que más echo de menos
es que no te quiera más
de lo mucho que te quiero.
Te echo de menos
tu retrato en la pared
una cartita en el correo
para decirte que te quiero.

Qué bueno, qué bueno...

Recordad Ourense

Lo vi, y me gustó, aunque no creo que a "ellos" les guste nada.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

No reproche, no, sino pena

Ayer fue un día muy importante en mi Vida.

Al final, todo salíó bien.

Siempre estás en mi mente, en cada minuto, y no es una frase hecha.

Pero ayer necesité abrazarte, llamarte al menos, para celebrar el resultado.

No sé por qué no estás conmigo, no sé por qué te fuiste así.

Ojalá me quisieras la mitad qué yo a ti.

Ojalá seas feliz.

Porcentajes

Un 10, quizás un 15 por ciento, en nada en concreto, es un estado de permanente tristeza sin motivo lógico alguno.

Un 20 por ciento, involuntariamente también, recordando el pasado, cada cita, cada fiesta que eran nuestros encuentros. Y descubriendo nuevos sentidos en frases, momentos, situaciones, siempre tarde.

Un 10, me pregunto dónde estará, qué estará haciendo.

Y un 5 por ciento, con quién estará, y también me entristezco, al principio, pero enseguida me repongo y me digo... tiene qué vivir, lo necesita, para ella, para encontrar, o al menos intentarlo, su príncipe azul, y para comparar, qué caray. Y cambio mis pensamientos de inmediato, es su vida, de gran mujer joven y libre, un lujo.

Un 10, quizás un 15 por ciento, pienso si he hecho algo mal, si he cometido algún error, si pudiese hacer algo para evitarlo.

Un 10, quizás un 15 por ciento, recordando que fue su elección, que ha tomado su decisión de manera deseada y meditada, es mujer, en total libertad, la que prefirió, la que la hace más feliz.

Y eso, al menos, o por ser los últimos pensamientos del ciclo, los convierten en resignación, no feliz, cierto, como ella, sino precisamente por ella.

(El resto, ya sabéis, se diluyen entre parte de la jornada laboral, algún amigo, familia, algún encuentro, algo de sueño, y poco más, lamentable, pero inevitablemente. Y así me pasan los días, un ciento, tantos, tan igual, que, a veces, me pregunto si, además de amor, tanto tiempo después, no será también una obsesión, o, simplemente, mi ya única ilusión).

martes, 17 de noviembre de 2009

La felicidad del perdedor cartesiano – II

- Mi mundo sólo tenía sentido entre sus brazos.

- El mío se sostenía con la dicha de sabernos amadores y amantes, mutuamente y en confianza.

- Yo persigo mi felicidad en su felicidad, sabiendo que es feliz, que está feliz sin mí.

- ¿Funciona?

- Dije "persigo", no "consigo".

lunes, 16 de noviembre de 2009

Maneras de amar y ser amados

Que no, que no, que no soy mitómano. Pero que tengo a Saramago entre mis escritores de cabecera, como Zapatero con Suso de Toro, aunque siga escribiendo el El País.

Y, aunque es machista hasta decir basta, el mito de "detrás de cualquier hombre hay una gran mujer", en él confirma mi admiración. Por él, y por Pilar del Río, su traductora, su amante, su pareja, con tantos años de diferencia, con la que está esposado, entren risas, la segunda vez, renovando votos, hace menos de dos años.

Vino aquí antes, por "La flor más grande del mundo", y también por su blog, y ahora vuelve. No porque hoy sea su cumpleaños, ni por la publicación de "Caín", sino sólo por su vida sentimental, como si ésto fuera el Hola, el Qué me Dices o el, cómo era, Sálvame, imprescindibles programas que reiteran lo prescindible que es el consumo de televisión.

Leía hoy mientras petiscaba algo, en una entrevista a Carlos Saura, en un semanal atrasado, que él necesitaba confiar ciega y plenamente en la mujer que tenga a su lado. Como yo. Supongo que como Saramago. Maneras de vivir, Maneras de vivir, de amar y ser amados.



domingo, 15 de noviembre de 2009

Amistad

¿Cómo estás?

Bien, bien, siempre bien.


[Otrora, la respuesta el silencio, el gesto, ya lo conocéis, las vísperas del llanto]

¿Bien?

Sí, las lágrimas, menos, pocas, ya no me impiden ver la realidad.

....

¿Volverías a hacerlo?

Me he enamorado sólo dos veces en la vida, no creo que me vuelva a pasar.

¿Y si volviese a pasar?

Sé que me entregaría de nuevo, que no podría vivir con el estigma de
la duda por haber dejado escapar mi vida, sería matarme en vida.

...Aunque volvieses a sufrir?

Si. Te podría decir que no volveré a confiar, o que confiaría menos,
no bajaría la guardia.. Pero eso no es amor, yo no soy ni seré nunca
así, prefiero llorar yo y que se ría ella, ya ves
.

Veo, te veo....

El valor de la amistad

Ser amigo, con mayúsculas, no es tener ciento, como en facebook, ni estar siempre con ellos, incluso a costa de no tener vida propia.

Ser amigo es mucho más. Es confiar, apoyarlo en todas sus decisiones, incondicionalmente -ya habrá tiempo de aclarar las verdades y las necesarias medio mentiras- y, sobre todo, saber que siempre puede contar contigo, que nunca lo dejarás plantado, que siempre estarás cuando quiera qué estés.

Así lo entiendo y lo practico yo, y así lo digo, hoy.

Y el amor, sin amistad, no existe. Pero es además, lujuria, deseo, pasión, orgullo, y un proyecto de futuro, exclusivo y necesario, para ambos, en el que no hay dueños de la razón ni culpables ni guiones prefijados. Ni mucho menos carceleros, con las llaves, ni porteros, abriendo y cerrando puertas. Acaso, un sereno, para uno llegue tarde, o confundido.

Así es el amor, en libertad, o así lo entiendo y lo práctico yo, y así lo digo, hoy.

Consejos

Desconfía, hija, de los amigos de la eterna sonrisa, de los que nunca se enfadan, de los que nunca te aconsejan ni te reprochan nada.

Diviértete con todos, por supuesto, no es necesario que renuncies a nada ni que te enfrentes con nadie. Pero no confíes en ellos, no te dejes embaucar.

Ni en quien no tenga enemigos. Ni en quien continuamente critique a los ausentes. O a aquéllos que nunca sean culpables de nada, sólo víctimas. No bajes nunca la guardia con ellos.

A veces te resultará difícil identificarlos, son cosas que da la experiencia. Porque se rodean de atenciones y vitalidad, de regalos y lisonjas, que parecen en ellos naturales, parte de su bondad. Todo lo contrario. Son mecanismos de defensa para no ser repudiados, para mantener el vínculo, como en los bebés la sonrisa.

Que no noten que lo sabes, no discutas, tampoco es necesario decirles nada ni parecer distintos con ellos. Sólo evita confiar en ellos, ellos no son el mundo.

Si lo consigues, evitarás dolores, los más grandes, los dolores del alma. Porque, cuando menos lo esperes, cuando más confíes en ellos, cuando tengas la guardia baja, te harán daño, te traicionarán. Y nunca oirás un perdón, grandeza de la que presumen precisamente porque no la tienen.

Pero no te preocupes, dolerá, mucho, pero es parte de la vida, es experiencia que te ayudará a entender lo que ahora te dijo, hija, precisamente por ser como eres.

sábado, 14 de noviembre de 2009

Por alusiones, no es lo mismo

No es lo mismo evitar hacer daño que evitar hacernos daño.

No es lo mismo huir, abandonar el barco, para no hacer daño, que hacerlo por miedo a ser abandonad@.

No es lo mismo sentir que el amor se acaba que desear que el amor se acabe... sin hacernos daño.

No es lo mismo amar que evitar exponerse.

No es lo mismo buscar el encuentro que buscar la distancia.

No es lo mismo amar que ser amad@, ni es lo mismo no desear amar ni ser amad@.

No es lo mismo amar que disfrutar de la libertad de no amar.

Nada es igual, no es lo mismo... Parece tan sencillo, pero lo sencillo, lo cómodo es no verlo, engañarse, y engañar al prójimo, involuntariamente, por miedo, por cubrirse quizá, pero nunca, nunca, por amor.

Pero no te preocupes, amor, recuerda, conmigo sólo fiesta y jolgorio, porque también en eso te cubriré, seré tú cómplice, tú ausente cómplice.

Manolo de Dios



¿A dónde has ido, amigo, a dónde has ido?
He llamado tres veces a tu puerta
y el eco de mi llanto ha respondido.
Tal vez la flor lo sepa,
tal vez el viento herido.
Tal vez el corazón vuelva a encontrarte
en el viento, en la lluvia,
en tu muerte perdido.
¿A dónde has ido, amigo, a dónde has ido?
He llamado tres veces a tu puerta
y el eco de tu muerte –de mi muerte-
ha respondido.