domingo, 6 de diciembre de 2009

Gafas

Y, al final, se puso gafas.

Le costó reconocer que no distinguía bien la realidad, que la veía distorsionada, irreal.

Hasta que le resultó imposible seguir así, lograr no ya reconocerlo, sino que los demás, todos los demás, no sólo unos pocos, lo descubriesen.

Por eso las pone poco, lo menos posible, cuando nadie le ve, cuando es inevitable.

3 comentarios:

. dijo...

Ufff... cómo me suena eso.

Hay veces en las que no hay más remedio que reconocerlo y ceder.

Un abrazo, vecino.

Mª Teresa Sánchez Martín dijo...

Pues yo sigo sin querer ponérmelas, aunque ya me he pegado más de un batacazo.
Me gusta ver la parte irreal.

Saludos

ourensan@ dijo...

la vida es como queremos verla
amen sin acento
abrazo, saludos, jeme, teresa