jueves, 13 de marzo de 2008

Pájara en el camino

Te podría llamar, ahora, o mandarte un mensaje, y decirte “me consumo por no estar contigo ahora”. Pero sería sólo traspasarte mi tristeza, aunque no notases estas lágrimas que mojan el teclado. Y me consolarías, seguro, con una frase alegre, un consejo, o, quién sabe, una cita breve, un minuto, un enorme abrazo. Pero no. Ya de sobra tienes con tu vida, en crecimiento. No, nunca causa de sombras, tristezas, desavenencias. Aunque sea lo que estoy haciendo ahora.

Ojalá algún día tengas la certeza, permanente, de que, con mis sombras y mis luces, soy la mejor alegría para el resto de tu vida. Y, entonces, me lo hagas saber a mí, especialmente cuando la noche se hace día, como ahora, y la fatiga y el desconsuelo pesan en el alma.

Ojalá sea sólo cuestión de tiempo.

1 comentario:

ourensan@ dijo...

Quizás sea sólo pena arrastrada de ayer, cuando no quise o no fui capaz de pararme a tu lado para despedirte, para no interferir, no agobiar, pero, sobre todo, para que no vieras esa pena tan grande que arrastraba detrás de ti, llorando como un imbécil siguiendo un faro, tan despacio, para que luego digan lo contrario, qué falacia, pero qué cierto el otro comentario del mismo autor, muy buena tienes que ser para querer a este pobre tonto tímido indeciso voluble pero enemorado.
Mañana será otro día, y de estas horas bajas nacerá la necesidad de no bajar la guardia, valorar el presente, no sólo por miedo a perderlo, sino también por lo que ha costado alcanzarlo. La rosa bajo la almohada, la sonrisa al despertar, y todo lo demés, entonces sí, será accesorio.
En tanto, pájaras que mañana habrán pasado, sólo serán el recuerdo de que amar, estar enamorado, es no poder evitar sentir lo que, en días como hoy, no quisiéramos sentir, como es la impotencia de la soledad, como duelen los huesos cuando crecen.