miércoles, 20 de febrero de 2008

La verdad

Lo reprochaba de mí, pero ella nunca decía nada. Ni me preguntaba. De hecho, sólo recuerdo, tanto tiempo después, tres preguntas suyas, eso sí, centrales, que reproduzco, perdón, con mis respuestas, que no le debieron gustar, está claro.

- Si me fuese de Ourense, ¿te vendrías conmigo?
- Si estás segura, sí,
le respondí inmediatamente (aunque luego, días después, pensaba que no hay por qué huir, no hay nada ni nadie de qué escapar o avergonzarse, al contrario.

- ¿Tendrías un hijo conmigo?
- Si estás segura, sí,
le respondí. Esta vez, después de pensarlo, y de explicaciones, razonamientos y comparaciones.

- ¿Me querrás toda la vida?
- No puedo prometerte eso
, le mentí esa vez. ¿O acaso me mentía a mí mismo?

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