Sin mojigaterías ni fariseísmo: la coca engancha.Muy fácilmente, a cualquiera, pero especialmente a los más débiles –mentales, hay muchos a nuestro alrededor-, o los que estén atravesando un mal momento –quién no, nunca-.
Y los destroza, pero más a su familia, a sus seres queridos, que, por ese amor, son más fáciles de engañar y dañar, porque siempre perciben tarde la realidad, y es más duro.
Y sólo beneficia a tres colectivos:
- Los vendedores e intermediarios.
- Las ONGs, como la FAD, Cáritas, Cruz Roja, ATOX.
(test: ¿cuántos trabajadores de plantilla trabajan en estas ONGs? ¿Cómo son los procesos de selección? ¿Cuántos de ellos ganan más de 30.000 euros/año?). (Dijimos nada de mojigaterías, ¿no?)
- Las calasancias, ursulinas u otras almas piadosas, uniformadas o no, ángeles caídos que justifican su existencia ayudando al prójimo herido.
(Aquí, es cierto, hay mucha alma anónima buena, tantas monjas que se convierten en verdaderas santas, en el lado limpio de la burocracia católica, mientras muchas más seglares expían sus acciones diarias colaborando, social o particularmente, haciendo suyas tan necesarias y justas causas).
Así es la vida, y así seguirá siendo este mundo, diseñado para que las aves carroñeras sobrevivan gracias al mal y el dolor ajenos.
Es un mecanismo más del equilibrio de la naturaleza, la sociedad y las personas que la componen.
Se puede obviar, pero nunca negar.
1 comentario:
Ya entonces aludía al dolor infligido a los que tenemos más cerca y al autoengaño como efectos de los consumidores de coca.
Ella sabe también de que hablo (no de ella,mal pensados).
Y, por supuesto, con Antonio Vega, recuerdo,otra vez, a los auténticos culpables, no los débiles que entran en el juego, sino a los facilitadores entre bambalinas y coches de lujo y éxito social.
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