lunes, 16 de febrero de 2009

Las gotas del mal son frías, aviesas, traidoras, sibilinas y letales

El maestro, a sus discípulos:

Comprar una hormigonera y llevarla a casa. Así, limpia y reluciente, llenarla de agua de rosas, y ponerla en funcionamiento. ¿Qué ocurrirá?.

(Silencios)

La estancia olerá hermosamente, será un placer habitarla. Incluso con el motor apagado, mucho tiempo después, permanecerá el aroma.


Pero… ¿qué ocurrirá si, a esa hormigonera, llena de agua de rosas, le echáis una minúscula porción de detritus humanos, de lo más fétido y maloliente que la persona genera?.

(Silencios)

El buen olor desaparecerá, invadirá la estancia una dudosa fetidez, algo amortiguada, eso sí, por el aroma a rosas que la inundaban, pero la estancia allí se convertirá en desagradable.

¿Y si las proporciones se igualan?, volvió a preguntar el maestro.

(Silencios)

Es sencillo, concluyó, a modo de reflexión. Sólo un poco de mal, incluso generado por el hombre, sirve para anular lo más bello y puro de la naturaleza, de la existencia.

Un mal pensamiento, una mala acción, destruirá cualquier hermosa existencia previa y anulará su recuerdo.

¿Lo habéis entendido, asimilado?

Afirmáis, dijo, pero, ¿podríais poner un ejemplo de lo expuesto?

Maestro, se levanto el más joven. Cuando los terroristas echan muy poco veneno en los transparentes acuíferos de donde sale el agua que bebemos, empozoñan todo, causan la muerte y la destrucción. ¿Puede valer el ejemplo?

Es perfecto. Unas pocas gotas de veneno destruyen el bien más necesario para vivir. Sólo las mentes más aviesas y frías serían capaces de tanta maldad. Sin embargo, y ahora concluyo, alguna vez podréis topar alguna en vuestra existencia, y os resultará muy difícil reconocerlo, y cuando lo sepáis, el sufrimiento ya será enorme.

Las gotas del mal son frías, aviesas, traidoras, sibilinas y letales

1 comentario:

ourensan@ dijo...

Un rollo impresionante para intentar decir que si golpeas la confianza estás destruyendo todo.