viernes, 15 de febrero de 2008

Peter Pan, el ciego tozudo

(dedicado a la pluma de Neverland, que virtualmente me cuida, inmerecida e infatigablemente, como una madre, a pesar de no querer hacerle caso, como a las madres hasta que crecemos y descubrimos la realidad en nosotr@s mism@s, no sin el necesario dolor del aprendizaje que nos quisieran evitar)

- ¿No es peter pan (no se merece mayúsculas) el eterno insatisfecho, el estereotipo de kidult, de quien se niega a crecer, es decir, a aceptar la realidad, y, por tanto, a valorar y disfrutar de la vida, tal y como es? Un enfermo, un obseso no adaptado al cambio, según los psicólogos.

- Cierto, pero (principio de una mentira, siempre), ¿qué pasaría si (su) campanilla (en minúsculas, no es mejor, acaso, cómplice involuntaria), creciera?
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2 comentarios:

A do outro lado da xanela dijo...

Se comezamos a analizar os contos infantiles dende unha perspectiva psicolóxia, reduciremos a cinzas a nosa infancia...

Mellor non pensalo...

Bico!

ourensan@ dijo...

A verdade é que sí!

Desde Bambi ata Blancanieves, non hai desperdicio... pero sempre cun papel feminino deliberadamente empequenecido, e castigando a rebeldía e todo o que salga dos raís do estándar... nada é casual!

"Psiconálisis de los cuentos de hadas", non ten desperdicio, para quen teña humor ou longas noites de insomnio.

Un bico sen careta!