Es una de las obras de arte del siglo XX que más me han impactado. Como si fuese el paradigma, el resumen de ese período de convulsión artístico, lleno de propuestas, descubrimientos y decepciones encadenadas.Forma parte de una serie inolvidable, de lágrimas femeninas, que entran fácilmente por su estilo pop, pero se quedan irremediablemente entre nosotros, de una manera sutil y permanente, como haciendo nuestra esa visión de Roy Lichtestein de la mujer moderna, pletórica, pero atormentada por su enorme y no controlable capacidad de amar.
Y es que, al final, como siempre, en el arte y en la vida, el tiempo pone todo en su lugar.

(Esta segunda no podía dejar de incluirla, no fui capaz).
1 comentario:
Era dura, y tenía que serlo y parecerlo, es un siglo muy duro para la mujer, y ella no es excepción.
Pero, prefiero la segunda obra, no me preguntéis por qué.
Y echo en falta no haber publicado más de arte, determinado arte, pero, no es justificación, hay grandes alternativas en la red.
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