De religión, por aquí, poco. Bueno, unos guiños. Pero más contra la alcanforada jerarquía de la Santa Iglesia Católica Española que con el ideario cristiano no adulterado por ellos. ¡Es que lo ponen a huevo!
De sexo, por aquí –y fuera de aquí, sincerémonos-, poco poquito, y la mitad de lo deseado, siendo discretos. Quizás haya que meter algo, para subir audiencias…
Pero de política, poco también, pero ahora toca… porque estamos en vísperas, y porque también lo ponen a huevo.
Me refiero a la aportación de las Xuventudes Socialistas a la campaña electoral.A ese cartel que me avergüenzo en reproducir aquí, porque:
- Mala la campaña, política o vital, la de aquéllos que la fundamentan en criticar a los demás, no en aportar algo positivo. Ahora vemos que no es algo exclusivo de la derecha.
- Sorprendente el presupuesto y la difusión de los pastiches, de gran calidad, en toda Galicia. Incluso vallas publicitarias de gran tamaño, hasta ahora limitadas a grandes empresas o partidos políticos en campaña, aportan el dibujito de XSG. ¿Tanto subirían las cuotas para poder sufragar tan grande gasto?
- Y, para colmo de males, no deja de ser un eslogan y estrategia copiados de campañas electorales anteriores. Del PSC, sin disimulos en Cataluña. Hasta en eso vamos a remolque.

Si alguien cree que con este comentario se define mi ideología política, va dado. Fue Eustaquio Puga, un grande de Ourense, el que, años atrás, me dijo: “o home socialista é un home ético”. Todos los humanos tenemos la obligación de ser éticos, no todo vale, nunca lo importante es el fin.
Y el fin de este post, publicado no casualmente hoy, es que esta situación no se repita. En lo personal, y en lo político.
Así no, gracias. Nunca máis.
1 comentario:
¿Mis recuerdos hoy? Es curioso, carteles en la carretera Ourense-Pontevedra, en una tarde mágica, no sólo por el sol, como todas eran cuando ella quería.
Qué pena que quisiese, que fuese, después de apostar y perder y provocar desolación...
No sabía el motivo, ya de mañana algo presentía, todo falló, por vez primera, por cierto, en mí y hasta hoy, hay fiarse siempre de la intuición, ahora me sonrío y me alegro.
De esa desolación, frustración, engaño -no es reproche, de veras, fue una triste realidad, la primera vez que me falló, que se/me mintió, mirándome a los ojos, creo-, y de su consecuente desolación, no quise estar con ella.
Espantó mi tristeza con su presencia, se sabía segura, feliz y confiada, sin nada que perder.
Vámonos a Lugo, me había dicho el mismo día de su primera despedida, minutos antes del adiós final.
Siempre el blanco y negro, el macht point, el no hablar las cosas, genio y figura, también la luna tiene culpa.
Publicar un comentario