lunes, 23 de febrero de 2009

En Grandola murieron mis deseos

Para una vez que lo encuentro…

No era una lámpara, era una tetera, de Grandola, mi tetería favorita. Se me dio por limpiarla un poco por un lateral…et voila! Apareció una nube blanca, de repente, dejando un gran olor a té verde, y una voz como un lamento: “Pide tus tres deseos”.

No lo dudé: “Quiero enamorarla”, dije al segundo.

La respuesta se oyó en toda la estancia: “Ella te ha dicho, después de pensarlo mucho, que no está enamorada de ti. Deseos sí, milagros no, para eso está la Iglesia Católica. Pide el segundo”.

“Deseo que sea feliz”, tampoco me costó nada responder.

Ni a él, así: “Sabes, sabéis, que sólo será feliz cuando se enamore o descubra que está enamorada de ti. Me pides un bucle, un imposible informático, no te puedo prometer nada. Pide el tercero”.

“Si no consigo ser feliz con ella, la vida no tiene sentido. Hazme desaparecer”, respondí, desolado.

Un enorme lamento atronó, antes de desvanecerse, diciendo: “Si desapareces, jamás será feliz. Pides incongruencias, se te ha pasado la ocasión de tu vida. Adiós, desdichado, me voy a Texas, allí todo es más sencillo”.

1 comentario:

ourensan@ dijo...

Para una vez que lo encuentro...

No era una lámpara, era una tetera, de Grandola, mi tetería favorita. Se me dio por limpiarla un poco por un lateral…et voila! Apareció una nube blanca, de repente, dejando un gran olor a té verde, y una voz como un lamento: “Pide tus tres deseos”.

No lo dudé: “Quiero enamorarla”, dije al segundo.

La respuesta se oyó en toda la estancia: “Ella te ha dicho, después de pensarlo mucho, que no está enamorada de ti. Deseos sí, milagros no, para eso está la Iglesia Católica. Pide el segundo”.

“Deseo que sea feliz”, tampoco me costó nada responder.

Ni a él, así: “Sabes, sabéis, que sólo será feliz cuando se enamore o descubra que está enamorada de ti. Me pides un bucle, un imposible informático, no te puedo prometer nada. Pide el tercero”.

“Si no consigo ser feliz con ella, la vida no tiene sentido. Hazme desaparecer”, respondí, desolado.

Un enorme lamento atronó, antes de desvanecerse, diciendo: “Si desapareces, jamás será feliz. Pides incongruencias, se te ha pasado la ocasión de tu vida. Adiós, desdichado, me voy a Texas, allí todo es más sencillo”.