El pasado es historia, ayer, momentos que, aunque nos vuelvan a suceder, son irrepetibles, nunca podemos entrar dos veces en el mismo río.
Somos humanos, y repetiremos nuestros errores. Pero será diferente, ya el azar o el desconocimiento tendrán menos peso, ni siquiera podremos utilizarlos como excusa sin bajar la mirada.
No nos anclemos nunca a un pasado, a un xa foi, ni nos martiricemos con lo que nos pasó ni lo utilicemos como martilogio. Tempus fuxit, carpe diem.
No tengamos el pasado siempre como referencia, como lastre, como ancla que nos impida avanzar y crecer, como excusa. Sepamos que está ahí, sin más, poco más podemos hacer.
Por eso, todas las iniciativas que nos traen al presente el pasado, especialmente las que no opinan ni dan su versión personal, nunca objetiva, son buenas, necesarias. Especialmente en los temas más controvertidos, los que algo nos tocan a todos.
Es el caso de la denominada “memoria histórica”, un tema que, por eso, nos incumbe a todos, y todos opinamos al respecto.
Hoy la noticia es que la Diputación de Ourense incluye en su web una amplia base de datos sobre la represión franquista, digo fascista, en la provincia. Seguro que todos encontraremos algún familiar nuestro a poco que busquemos.
¿Mi opinión? Los parvos son los que piensan que don José Blanco es Pepiño Blanco. Porque mientras se ríen de él –como en su día de Alfonso Guerra, pero a otro nivel-, él, como buen gallego de interior, se ríe de todos nosotros. Porque mientras se discute y polemiza sobre la memoria histórica, o sobre él, futuro ministro por si acaso, no se discute sobre otros temas más delicados.Y que es una realidad que la ley de memoria histórica irrita a unos colectivos más que a otros. Por algo será. (Conoceréis a las personas más por sus enemigos que por sus amigos o partidarios, lo aprendí de mi amigo Miguel, un guiño).
Pero sobre todo, y es mi tercera opinión al respecto, divulgar el pasado, sin sesgo doctrinal ni interpretaciones torticeras, nunca es malo. Es necesario tener un referente de nuestra historia en algún lado, en todos los sentidos de la vida, incluido, o especialmente, en el de las relaciones personales. Para que, al menos, intentemos evitar volver a equivocarnos en lo que más nos importa.
Ourens@n dixit. (Ita misa est. Amén).
1 comentario:
Veo ahora que parece una constante lanzar el tema central, aparentemente diluido, en la última frase...intentemos evitar volver a equivocarnos en lo que más nos importa.
Tampoco la imagen de Castelao (la última lección del maestro) era casual.
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