sábado, 23 de febrero de 2008

Al menos yo lo veo

¿Qué haces?, me pregunté la última vez que me vi, las manos bajo un grifo interminablemente abierto.

Nada, no hago nada. Sólo ver cómo la vida se me escapa de las manos, sin poder evitarlo.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Sin poder evitarlo? ¿Seguro?

ourensan@ dijo...

Tan seguro como imposible es retener el agua entre los dedos.

Ni líquida ni embotellada, el agua es agua, es vida, es libertad.

La vida a medias tampoco es vida.

Al menos que sea breve.

Anónimo dijo...

El agua sigue siendo libre si se nada en ella, pero al menos se tiene contacto, se intenta algo. Insisto: ¿Seguro que sin poder hacer nada?

ourensan@ dijo...

Si quieres algo, déjalo libre.

Si vuelve, vendrá con las ideas claras, jamás te podrá reprochar engaños, equívocos, silencios, hasta entonces forzados para justificar su ausencia.

Forzar lo no deseado por la otra persona, cuando eres mucho mayor, o sabes que no lo desea, es forzar, atormentar, manipular, interferir, y, tarde o temprano, pasa factura.

Estar estando, nada más, viendo la vida pasar, fiándose de su intuición como salvavidas, no más, es la única opción, para qué más sueños imposibles.

Gracias, siempre, por tu punto de vista, en este caso, políticamente correcto, pero realmente destruido.