Después del largo tiempo de travesía por el desierto, desde lo alto de la duna, llegó la sorpresa: un enorme vergel, de verde y palmeras, y agua por doquier. Era un oasis, una solución para hidratar su alma, abrasada por el sol y la soledad, sólo refrescada con sus lágrimas.
Pero su viaje no buscaba eso. Esa zona totalmente empapada no es mi destino, se dijo.
Y siguió avanzando, no se sació, apenas entró. No porque creyese que fuese un espejismo, nunca dudó de la realidad y sinceridad de los fluidos.
Además, se animó, suele pasar, después de un oasis puede llegar otro, y, gracias a ellos, será menos duro soportar el más difícil camino, para llegar al final, a la naturaleza en su esplendor, a la paz y felicidad de los elementos en armonía.
Llegaré, se repitió, detenerse aquí sería muy placentero, pero sólo sería demorar la llegada, o distraerse del verdadero fin, del objetivo vital.
3 comentarios:
O importante non é chegar, o realmente interesante é o camiño e si nel atopas oasis...
moi atinado... hai quen remata o camiño e non chegou a ningures...
"No busco tu fluído, tu deseo..."
Lo importante siempre fue tu mano.
Y lo demás también, pero por ese orden.
No, no todos somos iguales. Te buscaba a ti, y te encontré cuándo, cómo y dónde quisiste. ¿llegó?
Ya lo sabes.
Publicar un comentario