sábado, 7 de marzo de 2009

Vaticinio de amor un martes 13

Las tres jóvenes se divertían en las barracas de la feria.
Mira ahí, “vidente”, ¡vamos!
¿No creeréis en eso, verdad? Anda, vamos, gastemos el dinero en otras atracciones, panolis.
Te invitamos, mujer, que estás de cumpleaños.

Al entrar, casi total oscuridad. Al fondo, sentada en una mesa camilla, la vidente no saludó, sólo dijo: ¿Sabéis que día es hoy? No contaba con nadie, os aconsejo salgáis, los martes 13 sólo auguran desgracias.
Ni el escalofrío que las sacudió las echó atrás: Está de cumpleaños, le encantan los horóscopos, léale el porvenir, nosotras pagamos.
De cerca, la luz indirecta, de abajo a arriba, hacía imposible determinar su edad.
Dame tu mano izquierda.
Frunció un entrecejo ya unido, la mirada fue gélida.
Iros, jovenzuelas, no os cobraré, iros y volved otro día, o, mejor, no volváis.

Era tarde, el sitio y la situación las paralizó.
Bueno, dígale sólo cómo andará de amores en la vida, con un hilillo histérico, acertó a decir la más decidida.
Vosotras veréis. Ya os avisé. Coge tres cartas.
Agitó la cabeza, la mirada era ahora también sombría, con nube.
Amores… Te casarás, pronto… Con un joven apuesto… pero sin escrúpulos. Será un crápula, en seguida lo descubrirás. Te anulará. Te chuleará. (No dejaba de mirarla fija pero gélidamente). Lo sabrás, pero no podrás evitarlo.
¿Ése va a ser mi futuro en el amor?, entre incredulidad y un disimulado pavor, casi llanto.
No tengas la menor duda, está escrito. Al menos, un consuelo: tendrás un hombro amigo, hoy despreciado, renegado, donde llorar. Pero ya es tarde, tu suerte está echada. Ni tú antes, ni yo ahora, podemos cambiar nada. Nos pasó la ocasión.
Bueno, ahora la risa era nerviosa, no me importa, voy a vivir poco, lo sé, jijiji.
La mirada siguió siendo fija, parecía no parpadear.
Ahí también te confundes. Serás longeva, las líneas lo indican. Una larga vida, pero llena de infelicidad, estás trazándola cada día. Pero, eso sí, aún puedes cambiarlo. Piénsalo.
Ni ellas recuerdan cómo salieron, ni qué se dijeron, quizás no hablaron más ese día.

3 comentarios:

Elen dijo...

Siempre me ha dado un poco de yuyu eso de los videntes... Yo saldría corriendo y no pararía hasta llegar a Santiago... jejeje

Ya sabes: "Non creo nas meigas, pero habelas, hailas"

Un saludito

ourensan@ dijo...

Ja, ja, te respondo casi online: Yo pienso lo mismo... Si con las cosas de comer no se juega, con las del corazón...pues mucho menos! Dejarse llevar, que la naturaleza es sabia, y las videntes, a los programas de TV de madrugada...pobres insomnes!
Un bico gallego.

ourensan@ dijo...

Ahí también te confundes. Serás longeva, las líneas lo indican. Una larga vida, pero llena de infelicidad, estás trazándola cada día. Pero, eso sí, aún puedes cambiarlo. Piénsalo.

Ojalá no se cumpla el vaticinio.

Modestamente, creo que mi grano de arena he aportado.