lunes, 20 de julio de 2009

En la piscina-III: En la arena

Quiéreme hasta que te duela, escribió en la arena, porque, aunque yo lo suplico, eres tú quien lo necesita.

Y la ola borró todo, casi.

Y volvió a escribir: Quiéreme hasta que te duela, porque, aunque tú lo suplicas, soy yo quien lo necesita.

Volvió la ola.

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