Quisiera despertarme mirado por tus ojos.
Saber que no es preciso que nunca me defiendas, porque nadie se atreverá a criticarme al verte así.
Vivir muchos años, lo que nunca quise, para alimentar tu sonrisa.
Y descubrir ese secreto de tu boca, cualquier atardecer, mirándome tranquila: “Soy feliz”
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