lunes, 6 de julio de 2009

Logopedia

Le explico. Es muy común la dificultad en pronunciar alguna palabra puntual, sin que sea debido a alguna patología fisiológica, sino a alguna regla fonética mal asimilada, a un mal aprendizaje de ese vocablo específico. Pero tiene solución, que pasa por aprender la técnica, asimilarla y practicarla, frente al espejo, o, mejor todavía, delante de terceros, por el efecto estimulador del orgullo y amor propios ante el potencial bochorno o la vergüenza públicas.

Conseguir el resultado, que queda definitivamente grabado en la memoria y la personalidad, compensa, con creces, el tiempo dedicado, o los malos tragos que se puedan pasar, en eso hay unanimidad.

Ah, por cierto, se me olvidaba. Con el paso del tiempo, con la edad, resulta más difícil el aprendijaze, se suele demorar más, especialmente en las personas más obstinadas. Esto es especialmente curioso en las palabras que contienen la letra erre, como perdón.

4 comentarios:

Elen dijo...

Debería costar menos que nada pedir perdón, aunque de nada vale si no se acompaña de hechos.
Besitos.

ourensan@ dijo...

Es difícil pedir perdón. Porque reconocer un error y exponer nuestra autoestima ante la reacción del otro es duro. Por eso a los jóvenes les cuesta tanto.

Pero es mucho más grande pedirlo que recibirlo.

Además, cada perdón es una motivación para intentar compensar a quien nos pedimos disculpas, y una firme voluntad de intentar que jamás vuelva a pasar.

O debería ser.

Un beso, Elen, con sonrisa.

Chusa dijo...

Ahora lo entiendo todo... es por eso por lo que cuesta tan poco decirle a alguien que es un PENDÓN desorejado, por el simple motivo de la erre.jeje. Tomo nota y practicaré la letra.tienes unos textos muy buenos, te sigo de cerca!bicos.

ourensan@ dijo...

jaja, gracias, Chusa, por el comentario y el seguimiento...¿no era yo el que te seguía a ti?
Y practica con la erre, que, cuando se pronuncia, la expresión de la cara es de sonrisa.
Un besote!