jueves, 15 de octubre de 2009

Mi sueño roto

Otrora, dormía de un tirón. Tan sólo me acostaba, solo, hasta el amanecer, me eran las primeras luces del día mi despertador. No era consciente de los sueños, pero soñaba en felicidad.

Ahora, ya veis la hora, paso las noches en duermevela, recordando un sueño roto, esperado las luces del alba para activarme, ocuparme, fatigarme, y recuperar así, o al menos no recordarlo, mi sueño roto.

3 comentarios:

Isabel dijo...

Los sueños rotos, los hachazos al alma… sin nosotros quererlo suman desvelos, la edad influye también eh!!
Quizás vuelvas a dormir hasta el alba y como un niño. Yo así te lo deseo.
:o)

E y P dijo...

El insomnio. Ese compañero brutal que cada día se alimenta de más y más minutos.

ourensan@ dijo...

Isabel, gracias, supongo que sí, porque tengo mi conciencia más limpia que mi nevera a fin de mes.

Pero claro, y esto va también para ti/vosotros EyP -¿ya por aquí antes, ¿no?-, supongo que la edad también influye: Más viejos, menos sueños.