Pasó sin pena ni gloria. Es más, mejor de lo previsto, con un fantástico día, en un inesperado veranillo del Pilar, a caballo entre el de San Miguel y el del (esperemos) San Martiño.Para disfrutar del sol, como a ella le gusta(ba), para cargar las pilas y respirar felicidad. Por ejemplo, dormitando, tomando el sol tumbado en una hamaca, al aire libre, ya sabéis, mi reciente insomnio al margen, adoro la somnolencia, ese lusco-fusco de los sentidos y la conciencia amortiguados, como forma de olvidarme de mis problemas, mucho mejor que esa hiperactividad hiperfrenética sin un minuto de tiempo libre que otras prefieren… y que parece no irles mal.
Como no tengo dónde ir -¿era broma, burla cruel, el comentario en el Secret, la posibilidad de alquilar esa casa con finca de su tio?-, podría acercarme a la casa de mi amigo el crápula, aprovechando que está de vacaciones, también a él le encanta hacer favores, cuántas veces me la ha ofrecido, sin preguntar ni tener ni idea para quién, tantas como no la usé. No como su amigo, cree él, que se lo pregunte a su ex, el más-crápula-que-nadie-y-que-menos-lo-parece, que vivió allí una larga temporada. Precisamente, la pareja que me puso ella como ejemplo de hijos de padre pureta y madre mucho más joven, vivir para oír.
Pero finalmente no fui, lo pasé dormitanto al sol, tranquilo, con la Radio Clásica de fondo.
Será por eso que este M13 lo percibo así, menos malo de lo esperado y de lo pasado, parece ya no tener efecto esta combinación cabalística M13, la letra número 14 del alfabeto precediendo al número 13, malévolo donde los haya.
O quizás fuese el recuerdo del anterior, más triste si cabe -reiría, si cabe, al leer el si cabe-, lleno de horizonte negro que no fue tal, porque volvió, quiso verme, y, claro, matemáticas son matemáticas:
engaño+obcecación+orgullo < espejo=ojos.
Pero bueno, volviendo a lo de la hamaca, parezco gagá, con cuidado, porque son traicioneras. Es muy fácil caerse al principio, aunque, al estar avisados, los golpes no son tan grandes. Algo así como la doma de caballos o yeguas salvajes, hay que estar preparados. Por eso son más duras todavía son las caídas cuando ya hay exceso de confianza, como con los coches pasa. El golpe, entonces, es más grande, por inesperado. Qué más da, ¿verdad?, si estaba de ser, si al menos se ha disfrutado del sol, que en su ausencia me acompaña, en papel cartón, en el trabajo, más grande que la mariquita, y de la todavía esperanza, al menos, de recobrar, al menos, una confianza en alguien en quien creías.
Hoy, martes 13, a sabiendas de que es feliz, y no sólo por el sol del día, el dolor, la pena, es menos, ya no estremece, ya no es tan eme trece.
¿O pensabais que no iba acabar un post con un poso de melancolía?
2 comentarios:
“Pasó sin pena ni gloria” no creo que así fuese porque… “Hoy, martes 13, a sabiendas de que es feliz, y no sólo por el sol del día, el dolor, la pena, es menos, ya no estremece, ya no es tan eme trece.”
:o)
Como buena cirujana debes de saber que las heridas, especialmente las más profundas, las del alma, tardan en cicatrizar, si lo hacen algún día.
Dejémoslo que dormir con el sol en la cara esta vez fue posible.
¿Hace?
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