viernes, 16 de octubre de 2009

Angel en la noche

Me sobrecogió. Eran las nueve de la noche de un jueves de octubre, en un casi solitario Paseo. Iba ella, no más de trece años, con chándal, mochila en la espalda, y bastón blanco. De su brazo, debía ser su hermano, un mocoso risueño de menos de diez.

Era noche ya, pero qué más da. iban juntos, hablando, riendo, pero sobrecogían. Sin tropezar, sin chocar, esquivando incluso algún coche por la retaguardia, y con paso firme y cabeza alta.

No sé qué será de su futuro, negro, perdonadme el adjetivo, tan lleno de problemas para todos, para ella multiplicados, cuando no pueda contar con la familia y amigos.

Pero ella no se maldecía ni quería consuelo. Sólo respeto. Todo un ejemplo.


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PD.: Lo que es la vida, las casualidades, el Macht Point. El día siguiente, viernes, a las 9 de la mañana, en un también vacío Paseo, los volví a ver.

2 comentarios:

Isabel dijo...

“…No sé qué será de su futuro, negro…Pero ella no se maldecía ni quería consuelo. Sólo respeto…”
Su futuro puede que sea complicado pero no será negro, ella se encargará de ponerle color.
:o)

ourensan@ dijo...

Al menos lo intentará. Si no lo desea, nunca lo conseguirá. Tan joven, despertar respeto, más que compasión, ya ha sido su lobro.
Lo conseguirá!