Doctor, me duele el alma.No perdamos tiempo, le derivo.
¿A qué especialista me manda?
¿Quién dijo especialista?
Así ingresó.
Ya en el patio circular del psiquiátrico, el interno corre solo sin parar.
¿Por qué corres, qué persigues?, le pregunta el nuevo psicólogo.
¿No lo ve?, responde sin detenerse, huyo de mi sombra, que me persigue.
¿Desde cuándo está así?, preguntó después.
Díganos usted hasta cuándo aguantará.
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