Y me vino a la mente el mejor cuento de Cortázar, Las Ménades, una representación del mito de Orfeo, y de la lucha entre los apolíneos y los dionisíacos. Imprescindible su lectura, en papel o en LCD.No soy especialmente melómano, pero he de confesar un secreto: Lo que más disfruto en un concierto de una orquesta es el momento inicial, en el que, los músicos ya sentados, afinan sus instrumentos, individualmente, sin más armonía que la particular.
Será porque es el único momento en el que lo dionisíaco triunfa ante la posterior metáfora de lo apolíneo, una orquesta en perfecta armonía, nada que ver, lo más parecido, el free jazz o las jam sessions.Qué le vamos a hacer, una vez iniciado el concierto, se cierran las puertas, y resulta complicado salir. A ver el 29 de junio en el Teatro Principal, con la orquesta Nueva Filarmónica de Colonia, por cierto, con un programa muy “comercial”, le gustaría a todo el mundo.
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