miércoles, 17 de marzo de 2010

Abrázame, abrázame, abrázame

Después de varios días sin verse, quedaron.

Al llegar, él le dijo: "dame un abrazo"

Se unieron en un abrazo. No era habitual, solían ser anticipo de la despedida.

"Dame otro abrazo, por favor", le repitió, cuando ella se soltó.

"Dame otro abrazo, por favor", le repitió nuevamente.

Al acabar, le dijo: "No me sueltes nunca, por favor. No dejes de abrazarme. Si algún día me equivoco, demuéstramelo abrazándome".

Ella lo abrazó nuevamente.

(Historia real, que ojalá pase hoy.)

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