Se conocieron, empezaron con una sonrisa, y acabaron sin hablarse, precisamente por no hablarse.
"Las cosas hay que hablarlas, hay que hablar las cosas", sería la experiencia. Pero no. Experiencia es el nombre que le damos a nuestras equivocaciones, dicen dijo Óscar Wilde. Los dos son culpables, es cierto, pero, aunque "Tienes todo el tiempo del mundo", cierto, ya tienes una nueva mano ofreciendo su sonrisa y todos sabemos que volverá a acabar igual.
No lo permitas.
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