La verás cuando quieras verla.
A veces, del color rojo de la pasión y el deseo. Otras, del color blanco de la pureza y la honestidad. Pero siempre es la misma.
Puede que algún día no la veas, pero no te preocupes, porque, aunque no quieras o no puedas verla, no se marchita, nunca se va a secar.
Por eso, tampoco la podrás guardar, esconder con el resto de recuerdos que el tiempo atesora, porque es inmaterial.
Ojalá siempre la veas y la lleves contigo, generosa, ya ves lo que ocupa, nada.Es, era, la única que tengo, tenía, y ahora es tuya.
Te gusten o no mis regalos.
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