miércoles, 24 de marzo de 2010

Una rosa de regalo

Toma esta rosa, es sólo para ti.

La verás cuando quieras verla.

A veces, del color rojo de la pasión y el deseo. Otras, del color blanco de la pureza y la honestidad. Pero siempre es la misma.

Puede que algún día no la veas, pero no te preocupes, porque, aunque no quieras o no puedas verla, no se marchita, nunca se va a secar.

Por eso, tampoco la podrás guardar, esconder con el resto de recuerdos que el tiempo atesora, porque es inmaterial.

Ojalá siempre la veas y la lleves contigo, generosa, ya ves lo que ocupa, nada.

Es, era, la única que tengo, tenía, y ahora es tuya.

Te gusten o no mis regalos.

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