Pero, si a pesar de estas negras expectativas, tenéis el valor de probar suerte, de querer descubrir la realidad por vosotr@s mism@s, enhorabuena, aún estáis viv@s, os puede la curiosidad, y, como premio, veréis también aspectos interesantes en sus casi 15 minutos de metraje.
Me refiero no sólo a la ciudad de Ourense como escenario, calle Desengaño incluida, sino también a ese cliché de libertad desafortunada que el protagonista rezuma, y a la grandeza que asoma en la Araújo cuando su máscara finalmente se esvanece (“qué tonto eres”, le dice, sonriendo).
Es cine, y, por tanto, el final, abierto, parece feliz desde la cena, en el Hotel Restaurante Monterrei, regada con Pago de Carrovejas…
… Pero nada es lo que parece ser, en eso, en su final real sí que hay mucha similitud con tantas entradas de este malo con avaricia, simple y lamentable blog.
Calle Desengaño on Vimeo.
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