
Amalia Bautista, madrileña del 62, es una poetisa con mayúsculas, y sencillez y claridad, y emoción condensada en unos versos limpios, consistentes y maduros, pero, sobre todo, sobre todo, humanos, sentimiento puro, poesía de verdad.
CUÉNTAMELO OTRA VEZ
Cuéntamelo otra vez, es tan hermoso
que no me canso nunca de escucharlo.
Repíteme otra vez que la pareja
del cuento fue feliz hasta la muerte,
que ella no le fue infiel, que a él ni siquiera
se le ocurrió engañarla. Y no te olvides
de que, a pesar del tiempo y los problemas,
se seguían besando cada noche.
Cuéntamelo mil veces, por favor:
es la historia más bella que conozco.
(de Cuéntamelo otra vez, 1999)
AL CABO
Al cabo, son muy pocas las palabras
que de verdad nos duelen, y muy pocas
las que consiguen alegrar el alma.
Y son también muy pocas las personas
que mueven nuestro corazón, y menos
aún las que lo mueven mucho tiempo.
Al cabo, son poquísimas las cosas
que de verdad importan en la vida:
poder querer a alguien, que nos quieran
y no morir después que nuestros hijos.
(de Cuéntamelo otra vez, 1999)
LA REINA MAB
Tú, que no me preguntas dónde vivo,
mereces la respuesta más que nadie:
no hace falta buscarme en lo profundo
del bosque, ni a la orilla de algún lago
donde flotan cadáveres hinchados,
ni en las húmedas grutas, ni en las cumbres
donde hay flores de azúcar o de hielo.
Estaré donde quieras contemplarme
por detrás de tus párpados cerrados.
Allá donde tus ojos me den alas.
(de Roto Madrid, 2008)
DUDA
Pasado el tiempo,
los amantes perfectos se preguntan
si ellos hacían el amor
o si el amor los hizo.
Y los deshizo.
(Inédito)
PIDE TRES DESEOS
Ver el alba contigo,
ver contigo la noche
y ver de nuevo el alba
en la luz de tus ojos.
(de Estoy ausente, 2004)
1 comentario:
Sólo sé que lloraba, con o sin lágrimas, como siempre realmente, cuando subí estos textos.
Creo que el poema de los tres deseos se lo había mandado antes, entre la insustancialidad de uno de los chats diarios con los que me decía te quiero, cada mañana,pero no se atrevía, arriesgaba, a decir nada más.
Matamos lo importante, qué absurdo.
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