(La mejor receta para l@s segur@s y sesud@s racionales, propietari@s y poseedores de la uniforme felicidad dosificada)
Creo que no te quiero que solamente quiero la imposibilidad tan obvia de quererte, como la mano izquierda enamorada de ese guante que vive en la derecha.
Julio Cortázar
3 comentarios:
Anónimo
dijo...
Pocos recuerdan al Cronopio poeta, tan grande u mayor como el enfundado en los guantes del narrador. Gracias por ello.
un descubrimiento, sin duda, el de ángel, y una sorpresa, ver que alguien leía algo que creía era sólo de autoconsumo. El poema -su obra menos conocida-, una demostración de que la seguridad nunca la tendría, que era mi forma de ser, mi reseteo diario, mi duda permanente, con la que debería convivir si le mereciese la pena, que no podía buscar en mí la permanente seguridad, para eso no valía. Era lo mismo, gritaba al aire.
3 comentarios:
Pocos recuerdan al Cronopio poeta, tan grande u mayor como el enfundado en los guantes del narrador. Gracias por ello.
Un gusto arribar a tu espacio.
Saludos...
Gracias por tu comentario, ha sido un encuentro afortunado.
un descubrimiento, sin duda, el de ángel, y una sorpresa, ver que alguien leía algo que creía era sólo de autoconsumo.
El poema -su obra menos conocida-, una demostración de que la seguridad nunca la tendría, que era mi forma de ser, mi reseteo diario, mi duda permanente, con la que debería convivir si le mereciese la pena, que no podía buscar en mí la permanente seguridad, para eso no valía.
Era lo mismo, gritaba al aire.
Publicar un comentario