La culpa es, entre otros, de los hermanos Hernández -no los de Tintín, sino Manolo y Magín, por ese orden-, y, por supuesto, Paco Boluda, alma y magia del proyecto. Los veréis de maquinistas, jefes de estación, revisores, factores o lo que haga falta, como parte de ese fantástico escenario que es la F.C.Central de Galicia, de A Foula.
Obligatorio sumergirse, dando al menos una vuelta en cualquiera de los trenes en miniatura, conseguir hijos, sobrinos u otros enanos si la vergüenza os impide ir sol@s.
Es imprescindible y de ley destacar el mérito de su trabajo y dedicación en la creación y conservación, cada domingo, en la rúa do Canle (subida al Auditorio, al lado ¿futura? Escola de Teatro). Destacado a nivel nacional, parece un lujo inmerecido para Ourense, cuyo concello les ningunea vigilancia, promoción o mantenimiento, como si fuera sólo una iniciativa privada. En cualquier otro lado se matarían por ofrecerla como ellos hacen a toda la ciudadanía. This is Ourense.Aquí, sin embargo, se destina nada más y nada menos que la última planta completa del Centro Cultural Simeón a una colección, importante, de trenes, pero por la que ningún otro organismo se hipotecaría a cambio de unos cientos de visitas al año. Pero claro, sin menospreciarla, son conocidas las vinculaciones de la familia Fdez.Pacheco-Outeiriño con La Región, es decir, el poder fático más temido, pesado y embarrado de Ourense.
Por no hablar del lamentable estado de conservación de la locomotora de vapor de la Estación Empalme de Ourense, metáfora de esta ciudad, que a mí especialmente me duele, por que siempre busqué en la vida y en el amor una locomotora vital, que se alimentase de mí para vivir de mí.
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