Desaparecerán, y no nos acordaremos más de ellos.No los inmortalizarán los libros de historia ni las webs al uso, dejarán de existir para siempre. Quizás fuese ése su deseo.
De hecho, aún hoy, aunque ya con las puertas cerradas por su dueñ@, nos pasan desapercibidos cuando pasamos a su lado, por cerca que los tengamos.
Es el futuro de lo prescindible, de lo antiguo, de un pasado que, recordándolo bien, nunca nos interesó.
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