Su hija habla poco, o nada, de cosas importantes.
Pero cada vez que habla de usted, se le hincha la boca.
¿Sabe? Con usted, contigo, comparto dos cosas:
Yo también le digo “tú misma”, y yo también la quiero mucho.
Tiene que estar orgullosa de ella, ha hecho un buen trabajo.
Me alegro de haberte conocido. De verdad.
Adiós, hasta siempre.
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