lunes, 7 de septiembre de 2009

Una deuda

¡Tenía muchas ganas de conocerla!

Su hija habla poco, o nada, de cosas importantes.

Pero cada vez que habla de usted, se le hincha la boca.

¿Sabe? Con usted, contigo, comparto dos cosas:
Yo también le digo “tú misma”, y yo también la quiero mucho.

Tiene que estar orgullosa de ella, ha hecho un buen trabajo.

Me alegro de haberte conocido. De verdad.

Adiós, hasta siempre.

No hay comentarios: