
No tengo por qué decirte nada, pero saca el casco, quiero que lo sepas.
Siempre me he portado como un caballero con ella, y no tienes nada de qué preocuparte, ni de bromas avergonzarte.
No te lo digo para que me pongas una alfombra a mis pies, sólo quería que lo supieras, y por mí.
Aunque lo cierto es que ella se lo merece. Los dos deseamos lo mejor para ella, no tengas duda, pero tampoco descartes nada.
Quería que lo supieras, nada más.
Adiós.
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