Llevaba días reflexionando sobre esa mirada, aquella tarde, cuando nos cruzamos en uno de los parajes más hermosos de Ourense, posiblemente el más fotografiado, la plaza de los Suaves.No había nadie más, yo iba solo, sudoroso y tranquilo, él con su amigo, pero, aún pasando a mi lado, pareció no verme.
Nada le iba a decir, ya me conocéis. Pero debió de captar mi mirada, entre triste y sonriente, que inconscientemente dirigió la suya hacia mí, y me saludó con un escueto hola, al que respondí, igual, con una sonrisa, captando un mensaje que ya no olvidaría.
Y eso que a él apenas lo conozco. Sé que es muy autocontrolado, y un pelín infantil. Realmente, pocas veces coincidimos, por lo que pudiera resultar difícil e incluso osado juzgar ese momento.Pero en su mirada, fugaz, creí leer “esto no tiene que ver conmigo, lo siento, no me caías mal, me valdrías como cuñado”.
O así creí leerlo yo, pero claro, ya sabéis, desde hace algún tiempo estoy confundido, todo lo hago e interpreto mal.
photo by leFlo
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