En este mundo en que vivimos, en que la realidad es la que vemos en los medios de comunicación, lo más absurdo podría llegar a ser verdad. Como la leyenda de que el virus del SIDA fue una enfermedad creada en la época Reagan-Thatcher para erradicar drogadictos, prostitutas y homosexuales, con la colaboración necesaria de los laboratorios de las farmacéuticas.
Y porque, aunque está prohibido recetar medicamentos anunciados en TV, son muchas las denuncias a médicos de atención primaria por recetar masivamente, o incluso, firmar recetas falsas.
Y porque sigue habiendo viajes a “congresos”, regalados por las farmacéuticas, a médicos y acompañantes, con impunidad fiscal, laboral y/o de honor.
Y porque los salarios de los visitadores médicos siguen siendo la envidia de los gestores comerciales, o sea, vendedores de cualquier sector.
Y porque la dimensión multinacional de las empresas farmacéuticas supone un arma en la negociación de cualquier cuestión con gobiernos, grandes, donde tienen sus sedes, o pequeños, aquellos cuyo PIB es inferior al capital social de éstas, y la vida humana y el medio ambiente son más baratos.
Pero esta entrada no es para hablar de ellas, ni siquiera para cobrar ingresos por la publicidad gratuitamente insertada, sino por desear el efecto publicitado en el anuncio: Poder encontrar el remedio, la solución para librarse de un mal que nos consume, de cualquier mal que nos consuma, no sólo la gripe.
¿Existirá medicación para ello?
Sinceramente, y lamentablemente, creo que no. Ni pagando.
1 comentario:
Si hubiese alguna droga, digo medicina, para sobrellevar el dolor...
Otro grito al vacío, aprovechando para criticar la realidad del negocio de las farmacéuticas.
dos gritos al aire, pues.
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