
Levántate y anda, dicen que dijo a Lázaro. Y andó. Será anduvo, atontado. Bueno, anduvo atontado un rato, pero luego ya recuperó.
Ahora, yo, que no soy él, digo, cae y levántate, como más apropiado, las veces que haga falta, pero no dejes nunca esta rutina, o estarás muerto antes de que te dés cuenta. Como Lázaro.
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