
Mira que Mafalda no me gusta.
Que Quino es grande, pero a Mafalda la veo excesivamente repipi, y demasiado usada, icono femenino de una semirevolucionaria.
Son más sinceros, mira lo que digo, Manolito -cuántos en todos lados hay, ¿verdad?-, la pija, Susana, y más poético, imaginario, Guille, el poeta. (Uhm, ¿cuál seré yo?).
Me quedo con la otra obra de Quino, más combativa y directa, pero hoy me identifico y apoyo en una Mafalda inusualmente triste, a la que dan ganas de cogerla del hombro y mirar juntos esa lejana luna llena que estos largos días me recuerda tanto a ti.
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