Ahora que no está, ¿cómo la recuerdas?
La recuerdo con frío, en noches de frío, con experiencias de deseo contenido y frustrado, con esa distancia, forzada, entre los dos, con un silencio gélido en esa mirada, mientras conversábamos.
Y con miedo, siempre con esa sensación de miedo, de esperar a que llegase el dolor en cualquier momento…
Parece que te has liberado…
No, no interpretes mal. Lo repetiría mil y una veces, sus momentos no controlados, ese pasear entre nubes, esos ojos cerrados, son parte de mi vida, aunque los dos sabemos que jamás los volveremos a sentir igual.
1 comentario:
Hoy, dos meses después, con mezcla de días de tristeza, pesadumbre y soledad, y días de enorme felicidad y entrega plenamente compartida.
Pero su imagen es la imagen de una huída permanente de mí, ojalá en busca de su felicidad, y también de algún regreso.
Pero nunca veo confianza en mí, nunca bajó la guardia. Así se fue, así es su manera de ser feliz.
Maneras de vivir.
Publicar un comentario