- Yo, necesitaba que me quisieras, me dieras tu amor, pero también tu seguridad, alguien con quien pudiera cerrar los ojos.- Yo, dijo ella, era muy joven, buscaba un líder, alguien con quien dejarme llevar y ser feliz.
- Nos dimos cuenta muy tarde, ¿verdad?
3 comentarios:
Al menos eran los hijos y no los padres.
La suerte o la desgracia de los caminos paralelos es que nunca llegan a juntarse. Y aunque los vislumbres en el horizonte muriendo juntos,quizá su magia reside precisamente en eso.
Un beso.
Mueren en nuestra percepción, Chusa, limitadamente humana, pero son infinitos, siempre juntos, y eso también es magia.
Lado positivo, como era, es, mi camino ahora lejanísimamente paralelo.
Un beso, y otro paralelo.
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