Anda, qué sorpresa, ¿qué haces aquí?
¡Felicidades, abuelo! ¿Pensabas que me iba a olvidar? Vengo a traerte tu regalo, no pensarías que te lo iba a hacer llegar por otra persona...
¡Pero mi niña...! No hacía falta. ¿Qué es, qué traes en esa caja tan grande?
El sonido del pájaro respondió la pregunta.
¡Un pájaro!.Pájara, dijo ella riendo.
Veo que no te olvidas de lo mucho que me gustan los animales. A ver, vamos a ver cómo es....
Quitó el papel de regalo que cubría la jaula, era un hermoso canario, canaria, perdón, que seguía cantando, alegre.
¡Qué bonito! Anda, acompáñame.
Se acercaron a la ventana, y, entonces, él abrió la puerta de la jaula.
¿Lo vas a dejar escapar?
Si quiere volver, volverá. Sabes que necesitan libertad, sin ella no pueden vivir mucho tiempo.
Te lo traje para que te hiciera compañía, siempre estás tan sólo...
Encerrado, se aplacaría y perdería su vida, apagándose hasta morir, sólo sería retrasar el duelo. Si sale, siente la libertad en sus plumas, quizás vuelva, es nuestra esperanza.
¿Y si lo devora otro animal?
Así lo decidió, no tenemos derecho a interponernos en su decisión.
¿Y si no vuelve?
Habrá sido su elección, lo importante es su felicidad, no el falso bien que nos proporcionan. Seguro que así encontrará el sentido a su existencia.
2 comentarios:
La libertad hace que quepa más aire en los pulmones...:)
Un bico.
Cierto!
Aunque haya quien prefiera vivir preso de miedos y culpables alrededor, si eso es vida.
Herencia de un pasado sin libertad, quizás.
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