Por olvidar tu desconfianza de cada primera media hora, y dejar de mover la pierna ¿izquierda?, y aprovechar y disfrutar el tiempo desde el primer minuto.
Gracias, porque, cada vez que me llamabas, tantas veces, me regalabas tu sonrisa y tu confianza como no recordabas, quien sabe si nunca.
Gracias por confiar en mí, ya sé que te resultaba muy, muy difícil, aunque nunca te pregunté por tu pasado, tampoco por el presente, al principio compartido, y siempre negado.
Por compartir tu tiempo, tus ojos, tus manos, conmigo. Que sí, que lo sé, que sé que te costaba, que se te hacía raro, a veces hasta incontrolado, que hasta tus amigas estaban celosas de mí.
Gracias por no mentirme, al menos eso creo, al menos hasta el final.
Por nuestro pacto de sangre, “no promesas, no reproches”.
Por quererme tanto, con lo que te costaba, ¡te costaba tanto!, pero siempre repetías, hasta el final.
Gracias, por vencer a tus miedos, en tus razonamientos en soledad, y seguir llamándome, convocándome a cada fiesta que cada encuentro era, y que sólo funcionaba, sólo era, cuando tú lo deseabas.
Gracias, gracias, gracias, por venir a buscarme aquella vez, por la avenida de Santiago. Por recogerme, por acogerme, por quererme.
Por los días que pasaron después, y hasta el final, gracias.Tenía que decírtelo, bueno, escribírtelo, ahora que has decidido no volver a verme, y antes de que el polvo del tiempo oculte tantas horas, juntos y separados, de absoluta felicidad compartida, de sentimientos que nos han hecho grandes, mejores. Tenía que decírtelo ahora, ahora que has decidido tu futuro, como siempre en absoluta libertad, y para que mi recuerdo en él no sea otro engaño.
2 comentarios:
Ser agradecidos es de bien nacidos.
:o) Un abrazo
Un abrazo, es verdad, pero tiene que salir de un@ mism@, no valen las poses.
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