Sé de ella que frecuentaba los artistiñas, con Tucho y Risco como epicentros, el Volter como sede. Incluso de sus pinitos con la poesía. Pero que ya arrastraba un desgarro, ése sí, en el alma, en Argentina. Si duro es perder tu amor, insoportable ya es verlo morir, asesinado, desgarrado, descuartizado, literalmente, delante de tus ojos, por los uniformes militares de una cruel dictadura. Llegó su madre allí por hambre, y la diosa fortuna, y los requiebros de la vida, hicieron que fuese el ama de llaves de otro emigrante, forzado, o irmán Daniel. Ése fue el castigo mortal para su amor, ¿quién puede superar algo así? Nos quejamos de vicio, lo que para unos es crisis, para otros es paraíso, y no hablo de pateras.
Volvió a la matria Galicia, ya rota, y, sin embargo, qué paralelismo, encontró, por segunda vez en la vida, un amor. Y, por segunda vez, ésta fue culpable, qué paralelismo, la volvió a matar. No valieron de nada sus estudios astrales, de ahí su nombre, ya había bajado la guardia, algunos nunca amaremos con prudencia. Y se desnortó, totalmente. Ni el apoyo de Lamas ni de los artistiñas, Quessada, Acisclo, pudieron hacer nada. Grandes dolores del alma, con ingresos por temporadas, fueron, desde entonces, parte de su vida, ya socialmente retirada. Y, si la vemos, será casi un milagro, triste si es con su sombrero, el indicador de la angustia. Pero engaña muy bien a quien no la conocen, porque es imposible que no te sonría, que no te taladre con su mirada, que te obsequie con su verbo fluído. Incluso puede convidarte a sus pitillos liados, o a sus puritos, cafecream, las más de las veces, pero sólo si confía en ti, y mientras le dura la magia, ahí soy, he sido afortunado. Son momentos que necesita, pero de los que rehúye, ya no es miedo, es dolor en la médula. Por eso, no sé si alegrarme o no cuando veo a la bruja, cuando consigo pararla y hablar con ella, hacerla sonreír antes de su huída brusca, sin más adiós que la de la exquisita educación que tuvo, que tiene, y que de tan poco le ha valido. Sí, el exceso de sensibilidad es un problema de salud. Ojalá exista quién pudiera quererla, misión imposible, a ella también. Maldita sea.
3 comentarios:
Me uno a tu deseo "Ojalá exista quién pudiera quererla..."
:o)
sin decirlo, sin demandarlo, sin desearlo, sin saberlo siquiera, lo está pidiendo a gritos... mal asunto, necesitar amor, amar más que el otro....
Coñézoa. Chámase Carme Lobón. É poetisa, e ten varias publicacións con máis xente. Tamén sabe de temas astrais e lectura de mans, auras, etc. Un pouco rara, pero boa xente.
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