Si el 18 de marzo...¡de 2009! publicaba un precioso anuncio que giraba sobre la petite mort y el placer del sexo, libre e irracional, sin ataduras, y, por tanto, hermoso en sí mismo, además de placentero, hoy repito la grandeza humana, multiplicada en la mujer, tantas veces usurpada por el poder establecido, muchas veces con la sotana como uniforme.
Lo de la fecha y el recuerdo no es casual, Y es que, si en el anterior la animación lo hacía original y hermoso, lo que traigo aquí ahora es mucho más escatológico, uno de esos chuscos vídeos que pululan por la red. Una prueba más que ya nada es igual, de que quizás la magia puede no durar eternamente, eso sí que parece una maldición divina de los represores reprimidos citados. Pero, como diría la protagonista, toda digna al acabar, al llegar a la petite mort, por qué no iba a estar contenta y orgullosa por el camino, ¡que me quiten lo bailado!
No debe preocuparle final no totalmente deseado, mucho menos por el qué dirán de los reprimidos de curiosidad mórbida no exenta de envidia, qué va, todo lo contrario, que le quiten lo bailado, ya no es una cría, sino una mujer libre y madura, dueña en exclusiva de su destino, sin excusas ni culpables, que sabe aparcar el freno de la razón cuando no tiene que acompañar, para disfrutar de la vida total y honestamente. Ciertamente, así, el suyo se convierte en un camino doblemente placentero, para ella y los suyos, como para no sólo no arrepentirse, sino recordarlo con orgullo, como quisiera que a ella también la recordasen.
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