Querías verme sonreír, y lo has conseguido (consigues todo lo que realmente deseas, deberías sentirte orgullosa y afortunada). Así estoy ahora, sonriendo continuamente, gracias a ti, que has querido, por fin, desvelarme tu verdad. Sin decir nada, o precisamente por eso.
Realmente, me has transformado con tu manera de pensar y actuar. No pudo ser en príncipe azul, qué se le va a hacer, los imposibles no existen, pero, al menos, yo soy más grande después de ti. No tan alto como el príncipe que buscas, pero más que antes, y eso, entre otras cosas, me hace sonreír.

Por eso, por tus deseos y sus demostraciones, te estoy agradecido, y, como tú también, si eso era verdad, prefiero haber vivido lo que he vivido contigo, el pack, que no haberte conocido. Otra cosa es que, a diferencia de ti, prefiera este último adiós sin adiós que el trato que le puedas dar a cualquier conocido, que dice tanto de ti y de lo que has cambiado y significo, caba, para ti. Pero bueno, ésa es tu decisión, siempre libre, más madura, si cabe, que antes. Gracias.
No hay comentarios:
Publicar un comentario