Que sí, quién sabe si un día, por la calle, de un cochecito cogida y de tu pareja, me saludarás, y será sincero, esta vez, porque serás feliz. Al menos, no renunciar a arriesgarse a luchar por encontrarlo, qué más darán las formas.
Quién sabe si no, si un día, tal vez, yo que sé, no quisieras, después de muchas vidas, muchas noches, muchos recuerdos, vivir tantas veces, tanto tiempo después, y llega la certeza, algo impensable hoy, la certeza del que yo sé que sí y no del creo que, la certeza de lo imposible de la unión o de lo absurdo de la separación. Como dice el tango, “los recuerdos me han hecho mal”.
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